Catorce años después de que un grupo de amigos comenzara retirando residuos en casas particulares del sector oriente de Santiago, La Caja Verde se consolidó como gestor integral de referencia para el sector corporativo, con más de 120 clientes activos —desde oficinas hasta grandes patios traseros industriales— y un modelo construido sobre la frecuencia, el bajo costo y la trazabilidad que exige la normativa vigente y la sostenibilidad.
Su gerente general, Gianfranco Ghirardelli, conversó con El Desconcierto sobre los desafíos del sector, las exigencias de la Ley REP y el programa Sembrando Bienestar, que llevará reciclaje, árboles y salud mental a colegios vulnerables a partir del 27 de abril.
La Caja Verde nace hace alrededor de 14 años, cuando un grupo de amigos comenzó a gestionar residuos en casas particulares, retirando principalmente los más comunes: vidrio, botellas plásticas, papel, cartón y latas. Con el tiempo nos dimos cuenta de que en los hogares, si bien había disposición para reciclar, no había presupuesto para invertir en eso. Nos fuimos hacia la oficina, y ahí descubrimos un nicho: algunas empresas, por políticas de responsabilidad social empresarial estaban interesadas en reciclar.
Esos mismos clientes nos empezaron a abrir sus patios traseros —donde está la operación de las empresas— y comenzamos a ampliar los tipos de residuos que recuperábamos: pallets, cartón, stretch film, zunchos. Gracias a un muy buen boca a boca, nuestros clientes nos duran mucho tiempo y nos han ido recomendando. Hoy tenemos alrededor de 120 clientes activos, a los que retiramos residuos al menos una vez al mes.
Los retiros van desde un metro cúbico mensual hasta clientes a los que les sacamos más de 20 toneladas al mes. Todo depende del tipo de cliente, los residuos que genera y su capacidad de acopio. Para residuos no peligrosos pedimos que estén separados por tipo, que estén limpios y que se respeten los volúmenes acordados. Para residuos peligrosos o chatarra electrónica necesitamos el detalle del material para definir el transporte adecuado y cotizar.
Tratamos de ser lo más integrales posible: que nuestros clientes descansen en nosotros para gestionar cualquier residuo que quieran tratar correctamente. Si tienen que succionar un líquido que no puede ir al alcantarillado, nos lo cotizan. Si cambian las sillas de la sala de reuniones y no quieren que terminen en un relleno sanitario, nos llaman y les buscamos la mejor disposición posible, priorizando la reutilización o la separación de materialidades.
- ¿Tienes algún caso de éxito reciente que puedas compartir?
Lo que destacamos de nuestro servicio es que es simple y de bajo costo. Un caso reciente que ilustra bien eso es ID Logistics, empresa de logística de gran tamaño que tenía un gestor grande. Nosotros le ofrecimos un servicio más a la medida: sin grandes inversiones, ni infraestructuras, pero con mayor frecuencia de retiros.
Llevamos más de un año con ellos y nos ha ido muy bien. En vez de ir cada 15 días —donde el encargado tenía que llamar al ejecutivo, esperar respuesta y agendar el retiro—, vamos día por medio, 12 metros cúbicos por visita, y mantenemos su patio limpio y ordenado permanentemente. Eso significa que ante una auditoría, una visita del jefe o una fiscalización del Seremi, el patio siempre está en condiciones, sin grandes inversiones y a bajo costo.
Además de los retiros periódicos de cartón, film y pallets, los apoyamos con cualquier residuo que aparezca en su operación. Si se quiebran botellas de licor, el aserrín absorbente queda contaminado con alcohol y vidrio y hay que gestionarlo correctamente.
Residuos, trazabilidad, Ley REP y sostenibilidad
- ¿Qué tipo de residuos retiran? ¿Dónde son dispuestos? ¿Y cómo enfrentan las normas de trazabilidad exigidas por la Ley REP?
Somos gestores integrales: retiramos no peligrosos, peligrosos, chatarra electrónica, orgánicos y también residuos que no son recuperables ni reciclables, para los cuales existe la alternativa del co-proceso con cementeras, que tienen un porcentaje permitido para utilizar combustible alternativo. Esos residuos se trituran y van a ese proceso.
Siempre trabajamos con transporte autorizado: existe una resolución sanitaria que acredita que cada vehículo puede mover los residuos según su tipo. Lo mismo con los destinatarios finales: cada uno tiene una resolución que acredita que puede recibir el residuo específico que le corresponde. Hay destinatarios que solo reciben orgánicos, otros solo vidrio y algunos, como Recupac, reciben distintos tipos. Siempre separados por tipo; no se puede llegar con una saca mezclada.
Finalizado cada periodo, enviamos a nuestros clientes un certificado de disposición final que incluye los datos del cliente, el peso por tipo de residuo retirado, una ecoequivalencia del total recuperado, la resolución sanitaria del transporte y la del destinatario final. Ese documento acredita que se hizo una gestión correcta. Para efectos de la Ley REP, además entregamos el documento tributario formal —la factura—, con el detalle del cobro y los pesos por residuo, para que los clientes puedan declarar en su sistema integral de gestión.
- ¿Cómo se han adaptado como empresa a lo largo de su historia a los cambios que ha implicado la Ley REP?
La ley se veía venir desde hace bastante tiempo, así que fuimos regularizando todo lo necesario para poder ser gestores certificados y para que nuestros clientes pudieran declarar ante la ley. Los sistemas integrales de gestión son entidades sin fines de lucro a los que los productores de productos prioritarios deben adherirse: declaran cuántas unidades ponen en el mercado y eso define una tasa de recuperación. Esos sistemas luego licitan a gestores como nosotros para que salgamos a buscar los materiales de sus clientes.
Nuestra preparación fue tener todo en norma y ser simples, de bajo costo y —aunque suene obvio— con un servicio al cliente impecable. Contestamos el teléfono y resolvemos rápido, porque entendemos que si los residuos no se retiran a tiempo pueden terminar en un foco de incendio o de infecciones, o que el cartón destinado al reciclaje puede quedar contaminado si alguien le tira otro residuo encima. Cumplimos con lo que acordamos —frecuencia, volúmenes— y al final del periodo siempre mandamos el documento tributario formal para que el cliente pueda declarar.
Sembrando Bienestar
- ¿De qué se trata el programa Sembrando Bienestar, desde cuándo lo ejecutan y cómo funciona?
Nosotros habíamos estado muy enfocados en ser buenos gestores, pero sin mirar mucho al lado. Muchas empresas del rubro destinan tiempo y recursos al tema medioambiental además de la gestión. A partir de este año decidimos resembrar todos los árboles que evitemos que se talen al mes. Estamos evitando que se talen entre 300 y 400 árboles mensuales con nuestro trabajo de reciclaje de papel y cartón.
En una primera etapa pensábamos reforestar esa misma cantidad de árboles. Pero la iniciativa creció. Nos aliamos con la Fundación Más Mentes, que trabaja el bienestar emocional de los cuidadores de niños en familias vulnerables, desde La Caja Verde nos haremos cargo de la capacitación en gestión de residuos y de la entrega de un contenedor de reciclaje para cada colegio, por su parte, Fundación Reforestemos colaborará con la plantación de los árboles. También formaremos un green team en cada establecimiento.
La jornada en cada colegio tiene tres componentes: capacitación en reciclaje con entrega del contenedor, una charla de la Fundación Más Mentes a los cuidadores y educadores sobre bienestar emocional, y reforestación dentro del colegio, que en general son espacios muy grises y les faltan áreas verdes.
El debut será el 27 de abril en el Colegio San José de Lampa de la Fundación Astoreca. La segunda jornada está planificada para fines de mayo en Colegio Eliodoro Matte Ossa de la Red SIP en San Bernardo. La idea es llegar a la mayor cantidad de colegios posible de aquí en adelante.
El área verde ayuda a la salud mental de los niños; capacitar a los cuidadores y profesores facilita que puedan acompañar mejor a los alumnos con dificultades; y la educación en reciclaje aporta donde más se necesita. En Chile no se recupera ni el 10% de lo que se podría recuperar, principalmente por falta de educación y de infraestructura. Con Sembrando Bienestar vamos a tocar esas dos patas: la educación y la infraestructura con el contenedor.