Novandino Litio informó que sus programas de empleo para la minería local priorizan la contratación de residentes de la Región de Antofagasta y de San Pedro de Atacama. De acuerdo con la compañía, las plazas que genera, tanto en fases operativas como de gestión, consideran como primera opción a habitantes de las comunas aledañas y de las comunidades originarias de la cuenca.
La compañía plantea que el foco de la industria ha comenzado a girar desde el modelo extractivo tradicional hacia un enfoque de "valor compartido". Según su diagnóstico, esta visión busca revertir un problema histórico de las zonas mineras: la fuga de valor hacia Santiago y otros centros urbanos.
Capacitación de operadores de Novandino Litio
Uno de los obstáculos para consolidar la mano de obra local en una industria de alta especialización es la brecha de competencias técnicas. Para abordarla, la empresa desplegó programas de capacitación de operadores en química de salmueras, manejo de tecnologías electromecánicas y estándares de seguridad industrial y ambiental.
Además, plantean que esta formación no solo cubre sus necesidades operativas. También deja en la región trabajadores calificados con empleabilidad a largo plazo.
Parte de esa labor se concentra en el Centro de Formación Litio (CF Li), el cual se inauguró en mayo de 2026 en Antofagasta. El centro se financia con la Franquicia Tributaria del Sence. Desde 2022, la iniciativa ha formado a más de 1.700 personas. De ellas, 520 participaron en formación técnica, y el 35% de ese grupo fue contratado por Novandino Litio.
Además, el centro busca incorporar a estudiantes de liceos técnicos de Antofagasta, Calama y San Pedro de Atacama. En la inauguración, la directora regional del Sence, Karen Pérez, calificó el programa como una "capacitación real y efectiva" para sumar talento a la industria.
¿Qué rol cumplen los proveedores locales en la minería del litio?
A la contratación directa se suma el encadenamiento productivo. De acuerdo con la empresa, el fortalecimiento de la cadena de suministro ha permitido que pequeñas y medianas empresas de servicios, logística, transporte y mantenimiento de Antofagasta y San Pedro de Atacama se integren a la operación.
La compañía sostiene que este desarrollo de proveedores produce un efecto multiplicador, ya que los ingresos por servicios industriales permanecen en la región. Así, según su planteamiento, se dinamizan el comercio, el turismo y los servicios básicos, y se diversifica la matriz económica más allá del ciclo minero.
A ello se suma un mayor peso del Estado en el negocio. Bajo el modelo acordado entre ambas compañías, el fisco recibirá hasta el 70% del margen operacional de la nueva producción entre 2025 y 2030. Desde 2031, esa proporción subirá hasta el 85%, al considerar el arriendo a Corfo, los impuestos y las utilidades de Codelco.