El cuidado de la microbiota y el bienestar digestivo encontraron un aliado inesperado en los residuos de la cerveza. Una reciente investigación descubrió que el material sobrante tiene una notable capacidad para alimentar a las bacterias protectoras del sistema digestivo, abriendo la puerta a una nueva generación de alimentos saludables nacidos del reciclaje ecológico.
En pruebas de laboratorio sobre el colon, este insumo procesado disparó los niveles de butirato, un ácido graso esencial que desinflama, nutre las células del intestino y refuerza la barrera estomacal.
El consumo simulado de este derivado también multiplicó la presencia de microorganismos benéficos indispensables para la digestión y el sistema inmune, como Faecalibacterium prausnitzii, Eubacterium rectale, Bacteroides, Lactobacillus y Bifidobacterium spp.
Bagazo: el residuo que protegería la salud intestinal
Detrás de este hallazgo está el bagazo, una masa de grano húmedo que compone más del 85% de todos los descartes que arrojan las fábricas cerveceras.
Tradicionalmente eliminado o subutilizado, este remanente contiene concentraciones sobresalientes de arabinoxilanos y ácido ferúlico, fibras y antioxidantes naturales célebres por su acción prebiótica.
Para aprovecharlo sin contaminar, el equipo científico aplicó un método biológico limpio: mediante enzimas naturales —sin usar solventes tóxicos ni ácidos agresivos— transformaron la estructura del grano.
La técnica libera sus componentes activos y deja un ingrediente seguro, listo para incorporarse a dietas cotidianas y mejorar la asimilación de nutrientes.
El trabajo fue desarrollado en conjunto por el Centro CREAS (ligado a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso), la Universidad Finis Terrae y la Universidad de Paraíba (Brasil), y sus resultados fueron divulgados a través de la revista científica Foods.
Las labores contaron con el respaldo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID), mediante las iniciativas R23F0004 “INTERESA” y FOVI 240217.