La crisis climática, la disminución de la nieve y las dificultades económicas están transformando el mapa del turismo de montaña en Estados Unidos. Lo que durante décadas fueron estaciones de esquí abandonadas comienza a convertirse en parques para bicicletas, senderos y espacios recreativos capaces de atraer visitantes durante todo el año.
Esta reconversión responde tanto a la necesidad de reutilizar infraestructura en desuso como a la búsqueda de modelos turísticos más resilientes frente al calentamiento global, un fenómeno que acorta las temporadas de nieve y eleva los costos de operación de los centros invernales.
Cambio climático acelera el cierre de estaciones de esquí
Durante la década de 1960 operaban cerca de 1.000 estaciones de esquí en Estados Unidos. En la actualidad permanecen activas alrededor de 487, mientras numerosas instalaciones quedaron abandonadas tras décadas marcadas por inviernos menos favorables y crecientes costos operacionales.
El New England Lost Ski Areas Project (NELSAP) ha documentado más de 670 estaciones cerradas en la región de Nueva Inglaterra, mientras DCSki mantiene un registro histórico de áreas de esquí desaparecidas en el Atlántico Medio. Ambos proyectos se han convertido en referencias para reconstruir la historia del desarrollo y posterior declive de estos centros recreativos.
Las bicicletas reemplazan a los telesillas
Lejos de permanecer abandonados, varios de estos terrenos están encontrando un nuevo propósito. Sus pendientes, caminos forestales y antiguos trazados para esquiar ofrecen condiciones ideales para construir circuitos de mountain bike, senderos de descenso y rutas para caminatas.
Uno de los ejemplos más conocidos es Highland Mountain Bike Park, en New Hampshire, donde una antigua estación de esquí fue transformada en un parque especializado para ciclismo de montaña, ampliando la temporada turística mucho más allá del invierno.
La ciencia advierte un futuro más complejo para la nieve
La transformación ocurre mientras la evidencia científica muestra un deterioro sostenido de las condiciones para el esquí. Un estudio publicado en 2024 en la revista Current Issues in Tourism, elaborado por los investigadores Daniel Scott, de la Universidad de Waterloo y la Universidad de Surrey, y Robert Steiger, de la Universidad de Innsbruck, concluyó que las temporadas de esquí entre 2000 y 2019 fueron entre 5,5 y 7,1 días más cortas respecto del período 1960-1979, incluso considerando el uso de nieve artificial.
La investigación también estima pérdidas económicas directas cercanas a 252 millones de dólares anuales para la industria estadounidense debido a una menor cantidad de visitantes y al aumento de los costos para producir nieve artificial. Hacia la década de 2050, los autores proyectan temporadas aún más breves si continúan las emisiones de gases de efecto invernadero.