Aprender cómo un suelo vivo influye en la copa mientras se recorre el viñedo y se recolectan flores entre las parras. Esa es la propuesta central de “El Secreto de las Flores”, una actividad diseñada para mostrar de manera vivencial cómo las coberturas vegetales protegen el terreno de la erosión, retienen agua y ayudan a prescindir de fertilizantes químicos.
“El viñedo no es solo el lugar donde nace la uva: es un ecosistema vivo, y las flores son una de sus señales más hermosas”, explica Héctor Saldivia, enólogo de Viña Ravanal.
La iniciativa, agrega, “nació de la intención de acercar esta realidad a los consumidores y mostrarles por qué estas plantas forman parte del paisaje del campo”. Por ello, recalca que “al unir flores y vino queremos mostrar que ambos nacen del mismo suelo y del mismo cuidado”.
¿Qué función cumplen las flores?
La presencia floral cumple una función clave: nutrir la tierra y atraer fauna beneficiosa. Como detalla Alejandra Vinagre, encargada de Sustentabilidad de de Viña Ravanal.
“El objetivo es mantener un suelo biológicamente activo, capaz de sostener el desarrollo de las vides en el tiempo. Para ello, la vegetación cumple un papel importante: sus raíces contribuyen a mejorar las condiciones del terreno y, una vez que los restos vegetales se descomponen, parte de sus componentes se incorpora al suelo”.
Un suelo equilibrado impacta directo en la fruta. Gerardo Leal, gerente de Viticultura de Viña Santa Rita, explica que un terreno sano “ofrece mejores condiciones físicas, químicas y biológicas para el desarrollo de las plantas. La actividad de los microorganismos contribuye a transformar la materia orgánica y reciclar nutrientes, mientras que la disponibilidad de agua y elementos nutritivos influye en el tamaño de las bayas y en su proceso de maduración”.
No obstante, Leal subraya que “la agricultura regenerativa no garantiza por sí sola una mayor calidad. Sus efectos dependen de las condiciones de cada lugar, el clima, el tipo de suelo y las prácticas complementarias, y deben evaluarse durante varias temporadas. La clave está en encontrar un equilibrio. Si bien, las coberturas vegetales pueden mejorar la estructura del terreno y contribuir a su biodiversidad, también pueden competir con las vides por el agua y los nutrientes cuando su crecimiento no se maneja adecuadamente”.
Por ello, remarca que “la resiliencia de los viñedos debe construirse mediante una combinación de herramientas, que incluya el manejo del riego, la elección de portainjertos, la gestión de la vegetación y las decisiones sobre el desarrollo de las plantas”, mientras que “una parte del público considera los atributos ambientales de los productos, aunque estos conviven con otros factores decisivos, como el precio, la calidad y el origen”.
La cita para vivir esta experiencia botánica y degustar los vinos tendrá lugar el próximo 31 de octubre, a las 16:30 horas, en las instalaciones de Viña Ravanal, ubicadas en la comuna de Placilla, Región de O’Higgins.