Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina desarrolla un método para recuperar litio y otros metales de baterías usadas, con el objetivo de reincorporarlos a distintos procesos industriales.
El proyecto, denominado Litio Circular, busca aprovechar los materiales presentes en acumuladores que terminaron su vida útil.
¿Cómo funciona el método para recuperar litio de baterías usadas?
La investigación contempla la recuperación de litio, cobalto, níquel, cobre y aluminio, elementos utilizados en distintas aplicaciones industriales. El trabajo es liderado por Ricardo Martín Negri, investigador principal del CONICET en el Instituto de Química, Física de Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE), vinculado a la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El procedimiento comienza con la descarga y neutralización de las baterías usadas. Posteriormente, sus componentes se trituran o desensamblan para separar electrodos y membranas. Mediante procesos químicos, los investigadores disuelven los metales y obtienen líquidos acuosos que contienen las sales de los distintos elementos.
Una de las principales innovaciones del proyecto es el desarrollo de pequeñas perlas conocidas como "esponjas inteligentes", elaboradas con biopolímeros, como celulosa extraída de plantas nativas, y nanomateriales. Estas estructuras permiten absorber selectivamente metales como el litio y el cobalto, para luego liberarlos y facilitar su recuperación.
Reciclaje de baterías de celulares y automóviles: los próximos pasos
La metodología ya fue probada a escala de laboratorio en baterías de ion-litio de teléfonos celulares. El siguiente objetivo consiste en adaptar el procedimiento para recuperar materiales de baterías de automóviles, una etapa que requiere ampliar la escala del desarrollo y ajustar el tratamiento a este tipo de acumuladores.
Para avanzar hacia esa aplicación, el equipo mantiene conversaciones con el área de sustentabilidad de una empresa automotriz. El proyecto también contempla trabajar con recicladores urbanos y transferir los conocimientos científicos a otros sectores productivos. Entre sus próximos desafíos está adaptar el sistema a una planta piloto.