La falta de profesionales y técnicos especializados en electromovilidad se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo del sector en Chile. Para enfrentar ese déficit, Reborn Electric Motors, empresa dedicada a la fabricación y reconversión eléctrica de buses, optó por no esperar que el mercado resolviera el problema por sí solo.
"En lugar de esperar que el mercado provea este talento de forma espontánea, decidimos adoptar una postura proactiva y transformar este desafío en una fortaleza estratégica", explica Ricardo Repenning, cofundador y gerente de tecnologías de la compañía.
Cómo avanzar en electromovilidad
El modelo desarrollado por Reborn Electric Motors se basa en vínculos directos con el mundo académico. Sus fundadores, Felipe Cevallos y Ricardo Repenning, participan activamente como docentes en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, lo que les permite identificar talento en etapas tempranas. A ellos se suma Pablo Bravo, gerente comercial de la empresa y también docente de esa misma casa de estudios.
A través de tesis, memorias de título y pasantías de investigación, los estudiantes trabajan sobre problemas concretos de electromovilidad.
Este esquema, según la empresa, permite que el conocimiento generado en la academia se traduzca en soluciones aplicables. "Las universidades funcionan como verdaderas cunas de innovación. Los estudiantes no solo desarrollan proyectos teóricos, sino que trabajan sobre desafíos reales, lo que permite que esas soluciones se transformen en mejoras concretas para la operación", agrega Repenning.
Además de la formación universitaria, el modelo abarca también el nivel técnico-profesional. A través de alianzas con liceos industriales y programas de formación regional, la empresa ha impulsado actividades de transferencia tecnológica orientadas a fortalecer capacidades en terreno. Entre esas iniciativas figura En Ruta TP, desarrollada junto a la Corporación ProO'Higgins.
El impacto de esta integración se refleja, según Reborn Electric Motors, en la velocidad de desarrollo tecnológico. "La transferencia tecnológica bidireccional permite que el conocimiento fluya en ambos sentidos. Esto reduce la curva de aprendizaje, mejora los procesos de manufactura y permite que las soluciones pasen más rápido de la etapa de desarrollo a la operación real", concluye Repenning.
De esta forma, la formación de talento especializado deja de operar como una limitante y se convierte en un eje central de la estrategia de crecimiento de la electromovilidad en Chile.