El Desierto de Atacama lleva años acumulando toneladas de ropa usada en los vertederos ilegales de Alto Hospicio, en la región de Tarapacá. Pero hay otro residuo que se repite: cientos de botellas de vidrio, cubiertas de arena y marcas de fuego, que permanecen intactas mientras los plásticos y cartones a su alrededor se incineran en las quemas periódicas.
Botellas de cerveza abandonadas en el Desierto de Atacama: basura sin trazabilidad y un reciclaje en suspenso
La CEO de Santiago Slow encontró que casi la totalidad de las botellas en los vertederos ilegales del Desierto de Atacama corresponde a la marca Corona.
Carola Moya, CEO de la consultora de sustentabilidad Santiago Slow y directora de Fundación Conexión Natural, las encontró durante un estudio encargado por la Seremi de Medio Ambiente de Tarapacá. Lo que descubrió —y lo que vino después— expone un vacío de la Ley REP que nadie ha resuelto aún.
Basura y Vertederos ilegales
El contexto es el siguiente: Moya, a través de Santiago Slow, se encuentra realizando el mapeo de los grandes vertederos ilegales textiles de la zona, en el marco de una licitación de la Seremi de Medio Ambiente de Tarapacá.
Hasta ahora en el estudio se ha descubierto que la basura es mixta: no sólo hay textiles. Hay mucho material de construcción, lo que tiene sentido porque Alto Hospicio es principalmente una zona de asentamientos irregulares, hay neumáticos de todos los tamaños, y también residuos domiciliarios de posconsumo.
“Tenemos identificados siete vertederos ilegales que superan la hectárea, lo que los distingue de los basurales comunes. Y en todos ellos nos llamó la atención la presencia de botellas que evidentemente llevaban muchos años en el lugar: estaban cubiertas de arena y con marcas visibles de incendio”.
En los vertederos ilegales hay quemas constantes que eliminan cartones y plásticos, pero el vidrio permanece. “Lo más notorio fue que el 99% de las botellas que alcancé a fotografiar pertenecían a la marca Corona. Eso también demuestra el predominio de esa marca en el mercado de la zona”, agrega Moya.
Exposición desde LinkedIn
Carola publicó una nota en LinkedIn donde llamó la atención sobre por qué existían botellas dispuestas ilegalmente, siendo que el vidrio es uno de los productos prioritarios dentro de los envases y embalajes de la Ley REP.
“Sabía que el sistema de gestión todavía no opera en Alto Hospicio —eso es importante aclararlo—, pero eso no exime a las marcas de su responsabilidad sobre sus residuos”, arguye.
La publicación se viralizó, llegando a casi 700 reacciones y más de 50 comentarios. “Me escribió el encargado legal de Corona, quien me puso en contacto con Resimple, el sistema de gestión de envases y embalajes. El martes 5 de mayo tuve una reunión con ellos y quedó claro que hay un vacío —o más bien, una situación que la red no está diseñada para resolver.
Luego de que El Desconcierto conversara con Resimple, tras su determinación no fue posible plasmar en este artículo sus declaraciones al respecto. Corona, por su parte, no quiso participar de una entrevista, mientras que desde el Ministerio de Medio Ambiente, no hubo respuesta a nuestro requerimiento.
El problema de la trazabilidad
Una de las exigencias centrales del sistema REP es la trazabilidad: este debe poder saber de qué sector provienen los residuos que recupera. “Si instala un contenedor en una esquina, sabe que los envases provienen de esa manzana de esa comuna”, comenta la CEO de Santiago Slow.
Pero en el caso de las botellas ilegalmente dispuestas en el desierto, no se sabe con exactitud cuánto tiempo llevan ahí, de qué sector provienen, si vienen de la comuna de Alto Hospicio o de una aledaña, si salieron de un local formal o de uno ilegal dentro de los asentamientos.
“Sin trazabilidad, recuperar esas botellas no le sirve a Resimple para el cumplimiento de sus metas bajo el decreto. Tendría que ser una acción completamente paralela, al margen del sistema. Y ahí está la pregunta que queda en el aire: ¿qué pasa con todos estos residuos totalmente reciclables que están dispuestos de manera ilegal? ¿Quién los recupera?”, se pregunta Moya.
En teoría, la marca que pone el producto en el mercado es la que se debe hacer cargo del residuo. En este caso, eso apunta a AB InBev, la empresa dueña de Corona en Chile.
La interrogante que queda rondando es ¿cómo se hace responsable a las marcas de lo que se dispone ilegalmente, en estos volúmenes, en el norte del país? "Lo que ocurre en el desierto se ejecuta de manera absolutamente descarada, porque son demasiados residuos y en gran volumen", finaliza Moya.