Frente a la crisis climática y el agotamiento de recursos naturales, la bioeconomía circular cumple una pieza fundamental en la transición de un modelo lineal de crecimiento económico a uno basado en la sostenibilidad, que reduzca la huella de carbono y disminuya la dependencia de químicos.
Para cumplir ese objetivo, la biotecnología es la herramienta adecuada, que utiliza microorganismos y bioprocesos para que los residuos orgánicos pueden transformarse en biogás, biofertilizantes, biomateriales y bioenergía.
Por ejemplo, sustituir combustibles y plásticos derivados del petróleo por alternativas renovables, convertir el residuo de un sector en materia prima de otro, y operar a través de biorrefinerías que procesan desechos orgánicos de forma simultánea en varios productos.
Bioeconomía circular frente a la crisis climática
La bioeconomía circular ofrece ventajas económicas y estratégicas, entre las que destacan reducir la huella de carbono; agregar valor a las cadenas agropecuarias locales; fomentar bioemprendimientos; reducir la dependencia de insumos importados; y reemplazar recursos fósiles.
Sin embargo, este modelo se sostiene gracias a perfiles interdisciplinarios —que integren biología, ingeniería, sustentabilidad y negocios—. A la tecnología y la formación de perfiles, se suma un cambio cultural en el que los residuos dejen de verse como tal y se transformen en recursos.