Los incendios forestales de Los Gallardos (Almería) en España elevan su balance provisional a 12 personas fallecidas y 23 desaparecidos en una jornada marcada por el viento, que aviva el fuego, y por el inicio de recorridas de la Guardia Civil, aunque sin rastro de momento de nuevas víctimas.
El Instituto de Medicina Legal de Almería y los equipos forenses trabajan en el levantamiento de los cuerpos, una tarea sumamente compleja por las dificultades del terreno. Según el denominado Centro Integrado de Datos (CID), ninguna persona fallecida ha sido identificada aún.
Incendios forestales históricos por crisis climática
Respecto al balance de heridos, se mantiene la cifra de ocho personas: cuatro de mayor gravedad, que presentan quemaduras severas y han sido trasladados en helicóptero a la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, y otros cuatro que reciben asistencia médica en Almería.
El Gobierno andaluz ha decretado tres días de luto oficial por las víctimas de los incendios, que han quemado ya unas 3.200 hectáreas.
Fuego activo
El incendio evoluciona de forma favorable en la parte oriental, pese a que el viento sigue siendo intenso y ahora preocupa la zona oeste, más abrupta, porque las llamas se dirigen hacia El Marchal, según ha explicado esta tarde el responsable del grupo de intervención, David Rodríguez.
Mientras prosiguen las tareas de extinción, se registran vientos sostenidos del suroeste de entre 20 y 30 kilómetros por hora y rachas de hasta 40 kilómetros.
Aunque “queda mucho trabajo”, la mejor evolución con respecto a esta mañana se está dando en la parte más oriental, la más próxima a la autovía, donde los especialistas han practicado lo que denominan ‘fuego técnico’, que está “dando resultados”.
La evolución ha obligado a ejecutar medidas como la evacuación preventiva de unas 50 personas en la zona de El Marchal, en Lubrín, y el corte por segunda vez de la autovía A-7 entre los kilómetros 709 y 714 en dirección a Almería, además de la carretera autonómica AL-6109.
‘Zona cero’ abrupta y dispersa
Distintos testimonios recogidos por Agencia EFE describen una ‘zona cero’ de orografía escarpada y alta dispersión urbanística, con cortijos, viviendas turísticas y parajes como el Centro Budista Rigdzin, poblada en su mayoría por turistas o extranjeros de avanzada edad que dependían del GPS y se vieron sorprendidos por las llamas en caminos rurales.
La Comisión Europea (CE) ha activado su servicio satelital Copernicus para proporcionar mapas e imágenes que ayuden a evaluar los daños y monitorizar el perímetro.