jueves 06 de agosto de 2026

Magda Cottet, candidata a secretaria general: "El Frente Amplio tiene una potencialidad que hoy está desaprovechada"

La candidata a secretaria general del FA por la lista Unidad para Avanzar, Magda Cottet, analizó el momento del partido, los efectos de la megarreforma en los municipios y el rol del feminismo de cara a las elecciones internas.

6 de agosto de 2026 - 13:02

Magda Cottet, cientista política y militante del Frente Amplio desde sus orígenes, es candidata a la secretaría general del partido por la lista Unidad para Avanzar, que encabeza la diputada Gael Yeomans en la carrera presidencial de la colectividad.

Las elecciones internas se realizarán el 15 y 16 de agosto, días después de que el Senado despachara la megarreforma tributaria del Gobierno de José Antonio Kast, que compensa a los municipios por la exención de contribuciones a adultos mayores. Con esa coyuntura como telón de fondo, Cottet conversó con El Desconcierto.

Diagnóstico del Frente Amplio

- ¿Qué diagnóstico haces del momento actual del Frente Amplio y qué le falta para volver a ser un partido de mayorías capaz de disputar nuevamente el gobierno?

El Frente Amplio tiene una potencialidad que no está siendo ocupada, que está siendo desaprovechada. Más que faltarnos cosas, estamos en un ciclo político distinto al de hace dos o cuatro años, cuando elegimos la actual dirección. Eso exige un trabajo territorial y una vinculación con el medio mucho más fuerte, y un involucramiento de la militancia mucho mayor.

Necesitamos un partido que tome ese capital político y orgánico, esa fuerza de ser el partido más grande de la izquierda, y lo canalice no solo para defender las transformaciones que queremos para Chile, sino para oponerse con fuerza al gobierno de José Antonio Kast. Esa potencia existe en su semilla, con una militancia organizada que quiere ir más allá e incidir, pero hoy sigue desaprovechada porque falta darle un sentido de conducción.

Los efectos de la megarreforma en los municipios

- Fuiste asesora de la Asociación Chilena de Municipalidades, y tienes experiencia en gobiernos locales. ¿Cómo crees que va a afectar la megarreforma a las municipalidades?, ¿y qué puede hacer el Frente Amplio para revertir el problema?

Hay dos caras de cómo afectará a los municipios. La primera es cómo van a empeorar los servicios que pueden prestar. Partimos de un sistema de financiamiento municipal precario, que promueve la desigualdad territorial más que el acceso igualitario a los servicios. Si a eso se suma una reforma que quita recursos municipales y los compensa de forma pobre, con propuestas técnicas que no han dado el ancho, el problema se agrava. Ni Dipres ni Subdere han propuesto una solución que permita viabilizar siquiera el statu quo actual.

La segunda cara es el impacto en la vida diaria de la gente. La gente entiende que quienes menos tienen no deberían estar pagando los servicios municipales de Las Condes, ni los guardias municipales que allí visten uniformes de gendarmería. Deberíamos redistribuir la riqueza y buscar que los municipios crezcan en recursos, para que la gente acceda a servicios básicos con dignidad de derecho. Esa es la segunda afectación: la sensación de injusticia de que quienes menos tienen pagan el privilegio de unos pocos.

- ¿Qué le falta al Frente Amplio para ser el partido conductor del progresismo, considerando que la oposición se ha visto cuestionada por temas como su coordinación durante la megarreforma?

Los esfuerzos por articular la oposición son valorables, pero tardíos: la megarreforma se aprobó ayer y el despliegue territorial opositor recién se está articulando para las próximas semanas. Eso genera una responsabilidad para el Frente Amplio, no solo por ser el partido más grande de la oposición, sino porque tener mucha militancia obliga a tomar esa fuerza articuladora y conducirla para defender a Chile de la agenda de Kast.

La oposición será real cuando deje de quedarse en declaraciones entre cuatro paredes y se transforme en fuerza social y colectiva contra las grandes leyes que impulsa el Gobierno. La megarreforma muestra que se puede no tener mayoría en el Congreso, pero eso nunca debe hacer que bajemos los brazos ni dejemos de disputar que una reforma que beneficia a los ricos se instale como sentido común.

Magda Cottet / Crédito: El Desconcierto

Magda Cottet / Crédito: El Desconcierto

Desafección, feminismo y agenda social

- ¿Existe hoy una desesperanza o frustración entre quienes se identifican con las ideas de izquierda?

Existe una desafección generalizada, una desesperanza que no se veía hace muchos años en el país y que es transversal a todos los sectores políticos. Pero también ocurre en nuestro sector: la idea de ser minoría en el Congreso, para muchos, se traduce en "nos rendimos, no hacemos nada". Eso hace que quienes no militan en partidos se sientan ajenos, y eso genera desafección.

Precisamente porque no tenemos mayoría en el Congreso, y porque la agenda del Gobierno es tan regresiva en derechos, se necesita levantar los brazos y trabajar más. Hoy existe una desconexión entre quienes creen que, por ser minoría, no hay que hacer nada más, y una población que ve la necesidad urgente de articularse. Los partidos deben volver a canalizar ese ímpetu, no solo en espacios de representación, sino también de organización social y sectorial.

- El feminismo se ha visto tensionado por las políticas del Gobierno, la batalla cultural y por debates sobre si es una agenda identitaria o estructural. ¿Qué rol le das en este momento?

El Frente Amplio dio un paso fundamental al reafirmar su ímpetu de ser un partido feminista, además de socialista y ecologista. Pero el feminismo frenteamplista no vive en una declaración de principios ni en un estatuto: se ve en las calles, en la movilización de las mujeres, en el pañuelazo que tuvo alta convocatoria, y en la organización social en los territorios. Ahí reside el feminismo emancipador que proponemos.

Falta una agenda que vaya más allá de la contingencia. No podemos ser comentaristas de la megarreforma; el feminismo interseccional exige entender que las compañeras de Arica viven la lucha de forma muy distinta a las de Magallanes o Ñuble, y hay que articular esas realidades. La dirección nacional debe convertir esa potencia feminista en conducción real, oponiéndose a las políticas de Kast, y nunca perder de vista amenazas como el desmantelamiento del programa de mujeres rurales.

Movimiento estudiantil y educación

- ¿Cómo debe abordar el Frente Amplio la coordinación con el movimiento estudiantil, considerando temas pendientes como el CAE?

La educación tiene que volver a ser un tema central en la agenda. Por muchos años fue uno de nuestros caballitos de batalla, y en el último tiempo ha perdido la potencia que nos gustaría en el debate. Aunque hubo avances importantes en el gobierno de Boric, quedan deudas con quienes están endeudados por el CAE y con otros desafíos, como que niños de cuarto básico aún tengan dificultades de lectoescritura.

El segundo punto es cómo nos organizamos con las juventudes, respetando siempre la autonomía de las federaciones estudiantiles. Necesitamos una dirección que acompañe y despliegue una fuerza movilizadora en las calles, junto las federaciones y los centros de estudiantes, pero sin suplir las conducciones que los estudiantes se dan a sí mismos. Los partidos deben volver a ser permeables a la organización estudiantil y secundaria.

Democratización interna y Unidad para Avanzar

- Impulsaron un proceso programático con más de 900 militantes. ¿Qué se cristalizó de ese proceso?

Cuando se dan espacios de escucha y de articulación política, la militancia los toma y quiere sacar productos concretos. El Congreso del partido fue una muestra de eso, y nosotros extendimos ese ímpetu en una construcción programática conjunta bastante exitosa. Movilizar en tiempo récord a cerca de 900 compañeros muestra que la gente quiere participar e incidir en lo que hace y dice el Frente Amplio.

De ahí sacamos dos ideas. La primera es que se necesita un proyecto inclusivo que involucre a toda la militancia: somos un partido gigante en número, pero sin planes de retención, con una fuga de militantes alta cada mes. De ahí surgió, por ejemplo, la idea de una secretaría de promoción militante. La segunda es que la militancia quiere volver a organizarse territorialmente, como muestra la propuesta de una red nacional de voluntariado construida junto a ella.

Salud como agenda pendiente

- ¿Qué tema crees que no ha sido tratado lo suficiente y te gustaría relevar?

En el reciente encuentro programático de salud, escuché a compañeras —en su mayoría mujeres— sobre la importancia de reconectar la agenda de salud con las necesidades de la gente. Hoy tenemos que pensarla más allá de las políticas públicas del Estado, desde un sentido más integral, y volver a poner el derecho social en la discusión. Al Frente Amplio nos ha faltado relevar este tema y construir programas al respecto.

El programa del presidente Boric fue ambicioso en materia de salud, pero queda mucho por construir. Me decían: "Somos trabajadores y trabajadoras de la salud, pero no podemos quedarnos solo en la labor que hacemos en los Cesfam o instituciones, hay que llevar esto a los territorios, a operativos de salud, a conversar sobre que la salud sea un derecho garantizado". Es un tema que nos falta como partido y como sociedad en general.

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