sábado 01 de agosto de 2026
Batalla Cultural

Misotrol, latidos y Coldeco: el "tironeo" a la derecha de Republicanos y el PNL al gobierno de Kast

La batería de proyectos que abarca desde el aumento de penas a fármacos abortivos y la exigencia del latido fetal, hasta la apertura privada en Codelco, reabre la discusión sobre las prioridades de la derecha. Una mirada al juego de pesos y contrapesos entre las bancadas de Republicanos, el PNL y La Moneda.

1 de agosto de 2026 - 08:00

Durante los últimas semanas tres temas la agenda noticiosa a estado marcada por tres iniciativas impulsadas por Republicano y el Partido Nacional Libertario (PNL): el proyecto "Escucha su corazón", la iniciativa que penaliza con cárcel la venta de pastillas abortivas y la idea de privatizar la minera estatal Codelco.

Si bien son iniciativas en pañales, desde los sectores de la ultraderecha en el Congreso han planteado estas ideas al gobierno con el objetivo de incidir en la línea programática de La Moneda.

La batalla cultural: Codelco y las iniciativas antiaborto

En conversación con El Desconcierto, la cientista política Rocío Zepeda explica que la agenda desplegada por estos sectores no busca necesariamente la viabilidad legislativa inmediata, sino ganar la "batalla cultural" y fijar fronteras ideológicas.

En este esquema, la propuesta de privatizar Codelco tiene una carga simbólica clave al apelar a la memoria histórica. Según explica Zepeda:

"Es parte de la batalla cultural, que es el caballito de batalla de la derecha radical (...) El encuadre también apela a la memoria histórica: Codelco fue la medida estrella del gobierno de Allende y una forma distinta de entender el Estado. Instalar esa discusión dentro de la batalla cultural les permite justificar su objetivo de fondo: reducir y privatizar el Estado", analiza.

Por otro lado, la arremetida contra el aborto a través del proyecto de "latidos del corazón" y la criminalización de fármacos abortivos se conecta con un fenómeno global que replica tácticas vistas en otras latitudes, como las llamadas leyes TRAP (Targeted Regulation of Abortion Providers) en Estados Unidos, diseñadas para imponer trabas administrativas y desincentivar la interrupción del embarazo.

Zepeda aclara que no se trata de una mera copia del modelo estadounidense —condicionada por la diferencia entre un Estado federal y uno unitario como el chileno—, sino de la sintonía con un ciclo internacional:

"Es un fenómeno global, ligado a procesos políticos que se replican en distintas partes del mundo. La derecha radical se instaló en Europa hace unos 20 años y hoy está en retroceso; llegó a Latinoamérica hace una década, primero con Bolsonaro, luego con Milei y ahora con Kast. Los mismos procesos ocurren con este tipo de leyes: cuando avanzan los movimientos conservadores, su agenda gana relevancia y comienza una suerte de imitación a nivel mundial."

De este modo, estas iniciativas cumplen una función predominantemente comunicacional: delimitar el terreno entre "ellos" y "nosotros", tensionando al presidente Kast entre ceder a la derecha tradicional para asegurar la gobernabilidad o ceder a su ala más radical a costa de la estabilidad institucional, explica.

Dos derechas radicales, dos estrategias frente al Poder

El fenómeno revela que, aunque el Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario (PNL) comparten el espectro de la derecha radical, sus estrategias políticas son sustancialmente distintas.

Mientras el Partido Republicano busca mantener espacios de gobernabilidad e interlocución con la derecha tradicional —reflejado en un gabinete donde conviven figuras de la UDI en Interior con Republicanos en Seguridad—, el PNL opera desde la necesidad de diferenciación, según explica la cientista política Rocío Zepeda.

En ese sentido, no describe la estrategia de Republicanos como un "tironeo", más bien como un intento por "ocupar espacios para mantener el diálogo y la gobernabilidad interna". No así como lo que ocurre con el PNL.

Esta última colectividad busca diferenciarse del gobierno: "de ahí vienen el proyecto de los latidos del corazón, la penalización de las pastillas abortivas y una idea de libertad sin límites. Como esos proyectos también conviven dentro del propio gobierno, ellos buscan ponerlo en jaque para mostrar su relevancia política".

Ambas colectividades comparten premisas como la idea de una verdad absoluta y la centralidad del individuo. Sin embargo, el PNL se adentra en terrenos "conspirativos" que los Republicanos no respaldan, como los discursos sobre la "Agenda 2030" o "2040", sostiene la analista política.

En este escenario, la insistencia del PNL responde al hecho de no haber sido integrados al gabinete, buscando demostrar que son capaces de pautar la agenda. De hecho, hace algunos días el mismo mismo líder de la colectividad, Johannes Kaiser, desató polémica al declarar que tenía el Ejecutivo "bailando la música que ponemos".

Respecto al margen de coacción del gobierno, la analista explica que existen dos alternativas viables: "sumarse a la derecha radical, asegurando una base de apoyo que tampoco es muy amplia, arriesgando la gobernabilidad; o ceder ante la derecha más tradicional, sin lograr consenso total en temas de la llamada batalla cultural, pero asegurando cierta estabilidad interna".

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CAE / Agencia Uno.

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