La controversia en torno a Ítalo Omegna continúa sumando nuevos capítulos. Luego de ofrecer disculpas públicas por los comentarios realizados en el programa de streaming La Cofradía, donde hizo bromas sobre niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y alusiones de carácter sexual que generaron rechazo transversal, el exasesor legislativo asistió al programa Sin Filtros para defender su actuar.
Sin embargo, lejos de cerrar la polémica, una de sus explicaciones desató una reacción del conductor Fernando Solabarrieta, quien cuestionó el argumento utilizado por Omegna para justificar sus dichos.
Ítalo Omegna defendió sus bromas apelando al humor
Durante su participación en Sin Filtros, Omegna sostuvo que los comentarios correspondían a un contexto humorístico y aseguró que figuras reconocidas del espectáculo también recurren a ese tipo de recursos.
"Los grandes humoristas de este país lo hacen", afirmó al intentar explicar el origen de sus bromas, insistiendo en que se trataba de un espacio donde interpretaba un rol distinto al de su actividad política.
El exasesor reiteró que su intención nunca fue promover los delitos mencionados en los registros viralizados y sostuvo que sus palabras fueron sacadas del contexto en el que fueron emitidas.
Fernando Solabarrieta interrumpió su explicación
Las declaraciones no convencieron a Fernando Solabarrieta, quien intervino para marcar una diferencia entre el trabajo de un comediante profesional y los comentarios realizados por Omegna.
" “¡Pero tú no eres humorista, Ítalo!” ", le respondió el periodista durante el debate televisivo, cuestionando la comparación con quienes desarrollan esa actividad de manera profesional.
“No, pero estoy intentando incursionar pues (en el humor), amigo. Uno cuando empieza en una carrera naturalmente no es experto y va a cometer errores” Ítalo Omegna. “No, pero estoy intentando incursionar pues (en el humor), amigo. Uno cuando empieza en una carrera naturalmente no es experto y va a cometer errores” Ítalo Omegna.
El comunicador añadió que el hecho de invocar el humor no basta para justificar cualquier expresión, especialmente cuando involucra referencias hacia niños, niñas y adolescentes o personas con TEA, en medio de una discusión que se extendió por varios minutos.
Insistiendo Solabarrieta, le consultó si “¿no sientes que tu broma, o forma de hacer humor, pasó el límite de una apología o un delito?”, cuestionó el comentarista deportivo.
“No, bajo ninguna circunstancia. Porque una apología es un discurso que busca defender y avalar una conducta. Yo jamás he avalado aquella conducta”, cerró Omegna.