Un subgerente de una tienda Easy en Puente Alto fue despedido poco más de un mes después de denunciar ante la Dirección del Trabajo que estaba excluido de la limitación de jornada pese a trabajar con turnos y supervisión. El Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago declaró improcedente su desvinculación por “necesidades de la empresa”.
Según se puede apreciar en el fallo judicial, el trabajador había ingresado a Easy en agosto de 2020 y pasó por distintos cargos de subgerencia.
Según expuso, aunque su contrato lo mantenía fuera de la limitación de jornada, debía cumplir planificaciones de apertura, cierre y días libres, además de extender en ocasiones sus labores.
El 23 de octubre de 2024 denunció su situación ante la Inspección Provincial del Trabajo Cordillera y al día siguiente se realizó una fiscalización. Finalmente, la Dirección del Trabajo concluyó que, por las condiciones constatadas, debía estar sujeto a jornada ordinaria.
El 28 de noviembre de 2024, Easy lo despidió por necesidades de la empresa. La compañía argumentó que atravesaba una reestructuración destinada a reducir costos y que disminuyó la cantidad de subgerentes y trabajadores del local.
¿Qué decidió el Juzgado de Letras del Trabajo?
La jueza Carolina Andrea Luengo Portilla descartó, sin embargo, que esas razones justificaran la causal utilizada. El fallo sostuvo que las medidas adoptadas aparecían “como una forma de reducir costos” y recordó que esta causal constituye una excepción a la estabilidad laboral, por lo que rechazó su aplicación al caso.
El tribunal sí rechazó la denuncia de tutela laboral. Aunque consideró que la cercanía entre la denuncia, la fiscalización y el despido constituía un indicio relevante, determinó que Easy acreditó una reorganización y eliminación de cargos, por lo que no pudo establecer que la desvinculación fuera una represalia por reclamar ante la autoridad.
También fueron rechazados los $22.230.445 solicitados por horas extraordinarias. Si bien el tribunal estableció que el trabajador estaba afecto a jornada ordinaria y que Easy debía registrar su asistencia, consideró que no existían antecedentes suficientes para determinar los días y horas extras efectivamente trabajados.
Por el despido improcedente, Easy deberá pagar $2.605.024, correspondientes al recargo legal del 30% sobre la indemnización por años de servicio, y devolver $1.785.951 descontados del finiquito por el aporte del empleador al Seguro de Cesantía. Ambas cantidades deberán pagarse con reajustes e intereses.