Un reportaje periodístico reveló que una suboficial de Carabineros de Chile prrsentó una denuncia por acoso laboral en contra de un general, jefe de Zona en la región de Magallanes, Marco Antonio Alvarado, ante la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, quien no la habría atendido para darle una debida gestión.
De acuerdo con la información publicada por Contrapoder Chile, el caso habría sido elevado directamente a la secretaria de Estado, en el marco de una denuncia formal por acoso laboral y/o sexual al interior de la institución policial.
La situación generaría cuestionamientos respecto del tratamiento institucional de denuncias de este tipo dentro de Carabineros y la eventual respuesta del Ministerio de la Mujer.
El contenido del reportaje y la denuncia expuesta
El medio señala que la suboficial afectada habría decidido escalar la denuncia a la autoridad ministerial tras haber realizado previamente los canales internos correspondientes dentro de la institución.
Según el reportaje, la denuncia apuntaría a un general que se desempeñaba como jefe de Zona en Magallanes, lo que añade gravedad al caso debido a su posición jerárquica dentro de Carabineros.
Sin embargo, sostienen que la denuncia no habría tenido una respuesta efectiva por parte de la cartera liderada por la ministra de la Mujer, lo que abre interrogantes sobre los protocolos de recepción y derivación de este tipo de antecedentes.
“Todo inició el 6 de marzo del año 2025 durante una práctica de tiro realizada en el Regimiento Chorrillos en Punta Arenas -perteneciente al Ejército-, la funcionaria le explicó al teniente Carlos Campos Pérez que había sido sometida a una intervención quirúrgica ocular, por lo que por favor no la gaseara, ya que, es común que en las prácticas de tiro gaseen al personal con mechas artesanales, pero pese a la advertencia el teniente prendió una mecha al lado de ella, provocando que la suboficial perdiera su visión momentáneamente, debiendo recibir asistencia médica y licencia” (Denuncia expuesta por Contrapoder Chile)
“Volví a trabajar percibiendo un ambiente enrarecido respecto a mi persona (…) el día que fui citada y comienza la audiencia con el jefe de Zona Magallanes y Antártica Chilena, General de Carabineros Marco Antonio Alvarado Díaz, éste comienza a gritarme y a faltarme el respeto, por lo anterior le manifiesto que no era posible que él siendo un General de Carabineros perdiera el control y me gritara de esa forma, que era un maltrato, una falta de respeto, y no se lo iba a permitir, estaba completamente descolocado, por lo anterior luego de un rato anotó todo lo que le manifesté acerca de lo que me había ocurrido y la lesión que había sufrido por el accionar de un teniente de la institución, me dijo que pediría los antecedentes, pero nunca tuve respuesta” (denuncia de la víctima). “Volví a trabajar percibiendo un ambiente enrarecido respecto a mi persona (…) el día que fui citada y comienza la audiencia con el jefe de Zona Magallanes y Antártica Chilena, General de Carabineros Marco Antonio Alvarado Díaz, éste comienza a gritarme y a faltarme el respeto, por lo anterior le manifiesto que no era posible que él siendo un General de Carabineros perdiera el control y me gritara de esa forma, que era un maltrato, una falta de respeto, y no se lo iba a permitir, estaba completamente descolocado, por lo anterior luego de un rato anotó todo lo que le manifesté acerca de lo que me había ocurrido y la lesión que había sufrido por el accionar de un teniente de la institución, me dijo que pediría los antecedentes, pero nunca tuve respuesta” (denuncia de la víctima).
Cuestionamientos a la respuesta institucional
El caso reactiva el debate sobre la capacidad del Estado para responder a denuncias de acoso dentro de instituciones armadas, especialmente cuando involucran a altos mandos.
En esa línea, se han planteado dudas sobre los mecanismos de protección para denunciantes al interior de Carabineros y sobre el rol de las autoridades civiles en la activación de investigaciones o derivaciones a organismos competentes.
Hasta el momento, no se han entregado versiones oficiales detalladas que confirmen la gestión del caso por parte del Ministerio de la Mujer ni eventuales acciones posteriores.
“(La víctima) buscó ayuda en el Ministerio de la Mujer, especialmente con la ministra Judith Marín, a quien envió un documento judicial el 10 de abril de este año, contándole con detalles el acoso y maltrato del que fue víctima de parte del general Alvarado, solicitándole expresamente que interviniera en su caso, efectúe un control exhaustivo a Carabineros de Chile respecto a las denuncias que presentó; exija al general director Araya Zapata el inicio de un sumario administrativo para que se establezca los hechos, lesiones, responsabilidad administrativa de todos aquellos que participaron a cualquier título en el maltrato de obra que padeció, y finalmente pidió una audiencia con la ministra con el propósito de entregar un dosier con todos sus antecedentes. Pero, nunca tuvo respuesta” (Contrapoder Chile).