Gestionar sobre bases sólidas: El mejor seguro para crecer
La diferencia entre crecer y simplemente expandirse radica en la solidez de los cimientos. Un país puede beneficiarse de un ciclo externo favorable, pero si no fortalece sus instituciones, su infraestructura financiera y su inserción internacional, ese impulso se diluye.
La agenda de finanzas y asuntos internacionales del Ministerio de Hacienda se enfocó en consolidar esas bases, proyectando una trayectoria institucional construida durante décadas.
Chile modernizó su red de acuerdos comerciales con hitos como la entrada en vigor del Acuerdo Interino Comercial con la Unión Europea y la implementación del CPTPP. Bajo la conducción de Hacienda, los acuerdos incorporan compromisos en servicios financieros, compras públicas, comercio digital e inversiones, áreas clave para sofisticar y diversificar la matriz exportadora e integrarse a cadenas globales de valor.
La participación en organismos internacionales como la OCDE, APEC, la Alianza del Pacífico y el FMI fortaleció el intercambio en materias fiscales, buenas prácticas regulatorias y clima de inversiones. Se reforzó el posicionamiento de Chile en instituciones financieros multilaterales como el BID y el Banco Mundial, y el país se reincorporó a CAF, articulando financiamiento y cooperación técnica para proyectos estratégicos. Un hito fue la realización de las Asambleas de Gobernadores del BID 2025, en Santiago y Punta Arenas.
La agenda de facilitación de comercio y productividad consolidó al Sistema Integrado de Comercio Exterior (SICEX) como ventanilla única digital: más del 80% de las exportaciones y cerca del 60% de las importaciones se tramitan hoy por esta vía. La digitalización de procesos e interoperabilidad entre servicios públicos, sector privado y otras economías, redujo tiempos y costos, mejoró la trazabilidad y fortaleció la recaudación y la formalidad.
La diversificación productiva también se expresa en la expansión de los servicios globales basados en conocimiento, hoy uno de los motores más dinámicos de exportación. Con la reestructuración del Programa de Exportación de Servicios Globales, con apoyo del BID, se reforzaron iniciativas público-privadas como Talento Digital, que ha otorgado miles de becas tecnológicas en áreas como ciberseguridad.
En el ámbito financiero, Chile reforzó la gestión de los fondos soberanos bajo la Ley de Responsabilidad Fiscal, actualizando sus políticas de inversión ante nuevos escenarios y resguardando la sostenibilidad de largo plazo. La gestión de la deuda pública permitió ampliar la base de inversionistas, optimizar condiciones financieras, mitigar riesgo cambiario y suavizar el perfil de vencimientos.
En un contexto desafiante, se ralentizó el crecimiento de la deuda y las clasificadoras de riesgo mantuvieron a Chile dentro del grupo de países con grado de inversión, mejorando la perspectiva desde negativa a estable por parte de S&P.
A ello se suman avances en el desarrollo del mercado financiero local -como el Programa de Formadores de Mercado-, su internacionalización mediante instancias como Chile Day y la consolidación de la agenda de finanzas sostenibles, con herramientas como la Taxonomía T-MAS y la creación del Comité de Capital Natural, fortaleciendo la información económica, gestión de riesgos y política pública.
El trabajo realizado en política comercial, facilitación de comercio y gestión financiera deja avances concretos que son parte del capital público que, gestionado con visión estratégica, es el mejor seguro para el crecimiento de largo plazo.