viernes 03 de abril de 2026

Cómo prevenir fallas en ascensores ante el alza de usuarios en verano: Los puntos críticos para evitar accidentes

El aumento de la ocupación en destinos turísticos y edificios residenciales durante el verano incrementa la demanda sobre los sistemas de transporte vertical, obligando a reforzar protocolos de seguridad, mantención preventiva y buenas prácticas de uso para evitar fallas y detenciones.

12 de febrero de 2026 - 00:00

El verano no solo transforma el paisaje urbano y reactiva los destinos turísticos del país, sino que también incrementa de manera significativa la presión sobre la infraestructura de edificios residenciales y hoteleros.

Durante enero de 2025, 53 destinos monitoreados por el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) registraron un promedio de ocupación cercano al 70%, con cifras que fluctuaron entre 63,7% y más de 80 % en distintas zonas del territorio nacional.

Este aumento de visitantes —ya sea hacia el litoral, el sur o ciudades que se vuelven más tranquilas durante la temporada— se traduce en un uso intensivo de los sistemas de transporte vertical.

Temporada estival: factor de riesgo para ascensores

Ascensores de hoteles, condominios y edificios de uso temporal enfrentan semanas de alta demanda, marcadas por un flujo constante de pasajeros, traslados de equipaje y condiciones ambientales propias del verano.

Las elevadas temperaturas y el ingreso de arena, agua y humedad desde playas, piscinas y espacios exteriores representan factores adicionales de riesgo.

Estos elementos pueden deteriorar componentes eléctricos y mecánicos, así como generar superficies resbaladizas en accesos y cabinas.

Para mitigar estos efectos, especialistas recomiendan fortalecer las rutinas de limpieza, mantener los pisos secos y revisar periódicamente sellos, sistemas de ventilación y drenajes.

Uno de los episodios más habituales en esta época son las detenciones preventivas por sobrecarga. El transporte simultáneo de maletas, carros y objetos voluminosos puede exceder la capacidad máxima permitida, afectando el desempeño del equipo y provocando interrupciones en el servicio. En casos más severos, el uso indebido puede derivar en daños mecánicos que requieren reparaciones costosas.

¿Cómo evitar accidentes por deterioro de ascensores?

Frente a este escenario, las empresas del rubro llaman a anticiparse. Alfredo Morate, gerente general de Schindler en Chile —compañía con más de 110 años de trayectoria en el país—, enfatiza que “la seguridad va más allá de reaccionar ante una falla. Exige gestión preventiva integral: planificar los períodos de alta demanda, anticipar el uso intensivo y fomentar la responsabilidad de los usuarios. Una mantención adecuada disminuye riesgos y garantiza la continuidad operativa”.

Desde la industria recomiendan que las comunidades coordinen con su empresa mantenedora una revisión especial previa o durante la temporada alta, focalizada en los elementos más sensibles al desgaste.

Entre los puntos críticos figuran la ventilación e iluminación de cabinas, la lubricación de piezas, el estado de cables y puertas, y el correcto funcionamiento de la citofonía, tanto en la comunicación con conserjería como con los centros de atención de emergencias.

Junto con la revisión técnica, se vuelve fundamental reforzar las normas básicas de uso seguro. Entre las principales recomendaciones se incluyen no saltar dentro de la cabina, no apoyarse con fuerza contra las paredes, evitar forzar puertas o botones y respetar estrictamente la capacidad máxima indicada.

También se aconseja acompañar a niños y evitar que viajen solos, pese a que los ascensores son considerados el medio de transporte más seguro del mundo.

Asimismo, prácticas aparentemente menores pueden generar inconvenientes relevantes. Derramar líquidos, helados, bebidas o protectores solares dentro de la cabina puede afectar sensores y componentes eléctricos, ocasionando detenciones preventivas e incluso reparaciones de alto costo.

Las medidas no se limitan a los principales balnearios o destinos turísticos. En las ciudades, donde proliferan edificios con piscina y áreas de juegos, el verano también implica un aumento en la circulación interna y en la frecuencia de uso de los ascensores.

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