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La biodiversidad que no sale en las postales: Alfredo Ugarte y los pequeños gigantes de Chile

La biodiversidad que no sale en las postales: Alfredo Ugarte y los pequeños gigantes de Chile

Por: Sophia Cabrera | 20.01.2026
A través de la ilustración científica y la divulgación, el entomólogo Alfredo Ugarte invita a descubrir el mundo oculto de los invertebrados chilenos y a replantear nuestra relación con una biodiversidad tan esencial como ignorada.

Chile es reconocido internacionalmente por la singularidad de su biodiversidad. Sin embargo, ese reconocimiento suele concentrarse en especies carismáticas como las aves, los mamíferos o paisajes, mientras una parte fundamental de los ecosistemas permanece prácticamente invisible: los invertebrados. Insectos, arácnidos y otros organismos pequeños, muchas veces relegados al imaginario de lo molesto o lo irrelevante, cumplen funciones esenciales para el equilibrio ambiental, la salud de los suelos, la polinización y el control de enfermedades.

En un contexto marcado por la urbanización acelerada, la pérdida de hábitats y la desconexión creciente entre las personas y la naturaleza, la divulgación científica se vuelve una herramienta clave para generar conciencia y promover la conservación. En ese escenario se inscribe Naturaleza ilustrada de Chile. Invertebrados, de Editorial Universitaria, una obra que combina rigurosidad científica, ilustración de alto nivel y vocación pedagógica, con el objetivo de acercar al público general a un mundo tan desconocido como fascinante.

El libro es parte de un proyecto mayor, Naturaleza ilustrada de Chile, que busca retratar la fauna nacional desde una perspectiva integradora, donde la ciencia dialoga con el arte. A través de ilustraciones detalladas y a gran escala, la obra permite observar especies que en la naturaleza miden apenas unos milímetros, revelando formas, colores y estructuras que normalmente sólo están al alcance de especialistas.

La obra, desarrollada junto al ornitólogo y naturalista Jürgen Rottmann y un equipo de ilustradores, no busca describir especies con fines taxonómicos estrictos, sino despertar asombro, curiosidad y valoración. En un país donde gran parte de la biodiversidad es aún desconocida para la ciudadanía, el libro plantea una premisa simple pero poderosa: solo se protege aquello que se conoce.

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Su co-autor, Alfredo Ugarte, ha dedicado su vida al estudio, observación y comunicación de la biodiversidad chilena, con especial énfasis en el mundo de los invertebrados. Formado como agrónomo, su trayectoria está profundamente marcada por la influencia de Luis “Lucho” Peña, uno de los más importantes entomólogos chilenos del siglo XX, con quien convivió desde la infancia y trabajó profesionalmente hasta su fallecimiento en 1995.

El proyecto Naturaleza ilustrada de Chile fue impulsado originalmente por Roberto Edwards Eastmann, quien, al reconocer la ausencia de una obra sistemática de ilustración de la fauna nacional desde el siglo XIX, promovió la continuidad de este trabajo y sentó las bases de una iniciativa que hoy toma forma editorial.

En el marco del lanzamiento de esta obra, próxima a realizarse el 21 de enero a las 12:00 horas en la Feria del Libro de Viña del Mar (Liceo Bicentenario de Viña del Mar, Avenida Libertad con 2 Norte), conversamos con Alfredo Ugarte, quien reflexiona sobre el origen del proyecto, la importancia de la ilustración científica, el rol de la divulgación en tiempos de crisis ambiental y la necesidad urgente de mirar y cuidar la biodiversidad que permanece oculta.

—Desde muy pequeño estuviste vinculado al mundo de la naturaleza. ¿Cómo se origina ese interés?

Prácticamente nací con Lucho Peña. Luis Peña fue un gran entomólogo chileno, autor de numerosos libros junto a Editorial Universitaria, y una figura clave en mi vida. Mi padre murió en un accidente cuando yo tenía tres años, y junto a mi madre y mi hermana nos fuimos a vivir a la casa de mi abuela materna, donde vivía Lucho.

Crecí con él. Desde muy chico estuve inmerso en un mundo donde convivían pájaros, insectos, reptiles y anfibios. Lucho era lo que muchos consideraban uno de los últimos grandes naturalistas: observador, curioso, profundamente conectado con la naturaleza. Vivir con él era vivir en ese universo.

Más adelante estudié Agronomía y, al salir de la universidad, comencé a trabajar con Lucho hasta su muerte en 1995. Desde entonces, he seguido desarrollando ese mismo camino, con la convicción de que la naturaleza debe ser observada, comprendida y, sobre todo, compartida.

¿Cómo surge la idea de crear Naturaleza ilustrada de Chile. Invertebrados y qué motivaciones personales hay detrás del proyecto?

La historia comienza en 1995, cuando muere Lucho Peña. Tras su fallecimiento, aparece en El Mercurio un reportaje titulado El padre de los bichos. Ese texto llamó la atención de Roberto Edwards, quien me contactó para conversar sobre la posibilidad de continuar parte de la obra de Lucho.

Lucho había dejado un proyecto inconcluso: Atlas de los colibríes de Chile, que nunca alcanzó a publicar. A partir de ese material comenzamos a trabajar, y poco a poco la idea fue creciendo. En una de esas conversaciones le dije a Roberto algo que para mí era evidente: desde Claudio Gay, hace más de 180 años, no se había hecho en Chile un trabajo sistemático de ilustración de la fauna.

Eso fue lo que lo entusiasmó. Partimos con los colibríes y luego surgió la idea de ampliar el proyecto a otras especies. En ese momento me di cuenta de que el desafío era enorme y convoqué a alguien que pudiera complementarnos: Jürgen Rottmann. Así se fue armando un equipo extraordinario, junto a Andrés Julián y luego Ofelia Damm.

Con el tiempo, el proyecto dejó de ser un libro puntual y se transformó en Naturaleza ilustrada de Chile, una obra mucho más ambiciosa. Aunque inicialmente estos libros no llegaron a publicarse en ese momento, años después, gracias a Editorial Universitaria y al compromiso de su equipo, logramos concretar este primer tomo. Hoy estamos trabajando para que el segundo, dedicado a los vertebrados de Chile, vea la luz próximamente.

—¿Por qué consideraron necesario dedicar un libro exclusivamente a los invertebrados?

Porque los invertebrados están ocultos. Existe un enorme desconocimiento sobre ellos y, como decía siempre Lucho Peña, nadie ama lo que no conoce. Los insectos suelen ser postergados, mal vistos o simplemente ignorados, cuando en realidad son fundamentales para la vida en el planeta.

Sin moscas, por ejemplo, estaríamos rodeados de infecciones y desechos. Sin embargo, la mayoría de las personas solo ve en ellas algo molesto. Lucho tenía muy claro que la divulgación era clave: la ciencia no sirve de nada si se queda encerrada en un laboratorio. Debe estar al servicio de las personas.

Este libro no busca describir especies con fines taxonómicos estrictos. Su objetivo es mostrar la maravilla, la belleza y la complejidad de los invertebrados. Hay insectos de apenas cuatro milímetros que, ampliados a través de la ilustración, revelan mundos fascinantes. Eso es lo que busca este libro: hacer visible lo invisible.

—¿Cómo fue el proceso de selección de las especies que aparecen en la obra?

El criterio fue simple: escoger lo más llamativo, sin importar el tamaño. Buscamos especies que destacaran por sus colores, formas y riqueza visual, pensando siempre desde una perspectiva artística y divulgativa más que científica en sentido estricto.

—¿Qué rol cumple la ilustración científica en la divulgación del conocimiento, especialmente hoy, cuando predomina la fotografía digital?

La ilustración científica sigue siendo fundamental. En muchos trabajos científicos, si no hay un buen dibujo, es muy difícil comunicar correctamente la información. La fotografía muestra un instante, pero no siempre logra destacar lo que se quiere explicar.

El dibujo, en cambio, permite sintetizar, equilibrar y mostrar aspectos que la fotografía no logra. Es un trabajo exigente e incluso injusto para el ilustrador, porque al dibujo se le exige una perfección que a la fotografía no. Sin embargo, ese desafío es justamente lo que hace tan valiosa a la ilustración científica, especialmente cuando se trata de representar organismos vivos y no especímenes muertos o conservados.

—¿Qué aprendizajes te dejó el trabajo conjunto con Jürgen Rottmann y el equipo de ilustradores?

Aprendí, una vez más, lo complejo que es ilustrar la vida. Dibujar un animal vivo exige equilibrio, armonía y una comprensión profunda de su anatomía y comportamiento. Cualquier pequeño desajuste es inmediatamente cuestionado por quien observa.

Trabajamos con un equipo humano y profesional extraordinario. Con Jürgen y Andrés nos conocíamos desde hace años, pero la incorporación de Ofelia Damm fue una sorpresa maravillosa. Se formó un grupo que hoy ya no es solo un equipo de trabajo, sino una red de amistades profundas.

—¿Crees que la falta de conocimiento sobre los invertebrados influye en su escasa protección y valoración social?

Absolutamente. Cuando uno ama, cuida; y cuando cuida, protege. En un parque nacional no hace falta que te digan que no botes basura o que no caces: el entorno mismo te impone respeto. Pero eso solo ocurre cuando existe un vínculo.

Hoy vivimos rodeados de cemento, desconectados de la naturaleza. Por eso es tan importante ofrecer oportunidades para reencontrarnos con ella. Dar a conocer es un acto profundamente político y cultural. Solo así podremos proteger lo que aún tenemos.

—¿A qué tipo de lector está dirigido este libro y qué esperas que experimente al recorrer sus páginas?

Este libro está pensado para la gente común y corriente, para quienes no han tenido la oportunidad de conocer la naturaleza de cerca, pero sienten curiosidad o sensibilidad hacia ella. La idea es que el libro despierte preguntas, asombro y ganas de salir a buscar esas maravillas.

Que el lector se pregunte dónde puede ver esos insectos, cómo aprender más, cómo vincularse con ese mundo. Naturaleza ilustrada de Chile. Invertebrados está hecha para todos: para Pedro, Juan y Diego.

Aunque invisibles para la mayoría de las personas, los invertebrados sostienen los ecosistemas y la vida humana. Naturaleza ilustrada de Chile. Invertebrados, del entomólogo Alfredo Ugarte y el ornitólogo Jürgen Rottmann, busca revertir décadas de desconocimiento a través de la ilustración científica y la divulgación, en un país donde la biodiversidad enfrenta crecientes amenazas.