Contaminación en ríos por desecho de medicamentos genera bacterias con resistencia antimicrobiana, advierte experto UCSC
Un estudio de 2022 reveló que el río Mapocho es uno de los cursos de agua más contaminados del mundo con residuos farmacéuticos. Antibióticos, analgésicos y antidepresivos saturan sus aguas porque las personas los desechan en el baño.
Esta problemática, que afecta objetivos globales de agua limpia y salud establecidos por Naciones Unidas, no solo daña la fauna nativa sino que constituye una amenaza directa para la salud pública al propiciar bacterias resistentes a antibióticos.
Al respecto, Arnoldo Miranda, químico farmacéutico de la Universidad de Concepción y magíster en Ciencias Farmacéuticas, quien además será el jefe de la nueva carrera de Química y Farmacia de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), explicó a El Desconcierto que el principal riesgo de esta contaminación radica en la selección de bacterias resistentes.
"Al estar estos antibióticos, aunque sean en concentraciones muy bajas, pero de manera persistente en el ambiente, puede generar que las bacterias empiecen a desarrollar mecanismos de resistencia", advierte Miranda. Esta adaptación bacteriana inicia una cadena de transmisión que puede llegar finalmente a infectar a los seres humanos, acentuando la resistencia antimicrobiana.
El experto detalla que los microorganismos presentes en lagunas o ríos forman parte de la cadena trófica de otros seres vivos. De esta manera, los genes de resistencia pueden transferirse a través del consumo de alimentos hasta alcanzar las bacterias que afectan a las personas.
Además, el suelo también sufre alteraciones por esta contaminación. Como componente frágil del ecosistema, rico en bacterias, hongos e invertebrados, el suelo alberga gran biodiversidad asociada a procesos ecosistémicos fundamentales como la descomposición y el crecimiento de las plantas.
Enfoque One Health
La nueva carrera de Química y Farmacia de la UCSC incorpora un sello ambiental y una mirada interdisciplinaria bajo el enfoque One Health, estrategia reconocida a nivel internacional que busca tener una visión globalizada del impacto de diversas sustancias sobre el entorno biomédico, los pacientes y el ambiente.
"La idea es que podamos hacer un trabajo conjunto con estas carreras y poder generar una investigación interdisciplinaria", explica Miranda. El académico comenta que se han detectado en diversos estudios la presencia de antiinflamatorios, hormonas y antibióticos en el medio ambiente, e incluso algunos medicamentos para trastornos de salud mental como la depresión, que podrían generar alteraciones en el comportamiento de algunos seres vivos.
Uso responsable de medicamentos
Para controlar esta problemática, Miranda hace un llamado al uso responsable de medicamentos y a evitar la automedicación. "Es importante trabajar en concientizar a la población respecto a la forma adecuada de eliminar medicamentos", enfatiza el especialista.
En esta línea, algunas instituciones como la Universidad de Concepción impulsan campañas anuales para recolectar medicamentos domiciliarios y eliminarlos de manera amigable con el medio ambiente. Asimismo, Miranda destaca la importancia de adquirir medicamentos solo en lugares habilitados y denunciar la venta ilegal de fármacos, que además de ser un riesgo sanitario, puede involucrar productos falsificados o almacenados en condiciones inadecuadas.
Desde la academia, el experto plantea que la vinculación con el entorno mediante campañas educativas y la investigación son fundamentales para generar mayor conocimiento sobre esta presencia de fármacos en ecosistemas locales.
"A través de la investigación uno puede ir descubriendo cosas que en este minuto no son muy conocidas", concluye Miranda, recalcando la importancia de estudiar focos de contaminación para generar estrategias de manejo efectivas.