Estados Unidos vivió un sangriento fin de semana, luego de que se reportaran 11 tiroteos masivos, con al menos 16 fallecidos, avivando la polémica por la tenencia de armas en algunos estados.
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Estados Unidos vivió un sangriento fin de semana, luego de que se reportaran 11 tiroteos masivos, con al menos 16 fallecidos, avivando la polémica por la tenencia de armas en algunos estados.
Unos de los más graves ocurrieron en Chattanooga, Tennesse y en Filadelfia, Pensilvania, donde desconocidos dispararon a una multitud que se encontraba en una plaza, asesinando a tres personas inocentes que pasaban la tarde en el lugar.
El otro fue en un local nocturno, donde tras una discusión, un sujeto que portaba un arma desató otra tragedia, matando a tres personas y dejando a 12 gravemente heridas.
Cabe recordar que, para que un evento sea considerado un tiroteo masivo en Estados Unidos, debe alcanzar un número de víctimas superior a cuatro personas, sin contar al atacante, y que no sean miembros de una misma familia. Además, debe ocurrir en un lugar público.
Además de estos ataques armados, la noche del sábado se tiñó de rojo en Estados Unidos por otros tiroteos masivos, los cuales vienen a reforzar las críticas hacia la permisividad que se tiene en ese país ante la compra y tenencia de armas.
En el hospital Saint Francis en Tulsa (Oklahoma), un sujeto asesinó a cuatro personas, al irrumpir armado al recinto con una escopeta que había comprado fácilmente horas antes, para atacar a un doctor al que acusaba haberlo operado mal.