El documento se conoce casi una semana después de que el ministro Louis de Grange protagonizara una controversia al señalar, el 19 de marzo, que existían "justificaciones técnicas para hacer un ajuste de flota sin afectar la calidad de servicio". La declaración encendió las alarmas sobre un eventual recorte del sistema.
20260326 Minuta Plan de Optimización - entrega
Sin embargo, tres días después, el secretario de Estado salió a descartar cualquier eliminación de recorridos. "No vamos a tocar ningún recorrido, no vamos a sacar buses que están circulando realmente", aseguró en Estado Nacional de TVN, precisando que el foco estaba en los cerca de 1.500 buses en desuso, producto de una flota que creció de 6.400 a 7.900 unidades en 15 años sin un aumento proporcional de conductores.
El propio documento, dirigido a las empresas operadoras, reconoce que la demanda ha crecido de forma sostenida desde la pandemia y que se proyecta un aumento adicional de pasajeros durante 2026, precisamente por el encarecimiento de los modos alternativos de transporte.
Recortes en fines de semana y horarios nocturnos
En ese contexto, una de las instrucciones más concretas apunta a completar la eliminación de buses articulados en sábados, domingos, festivos y horarios nocturnos, reemplazándolos por vehículos rígidos de menor capacidad. Pero el ajuste no se detiene ahí: el ministerio también pide a los operadores evaluar la reducción de ese tipo de buses en los horarios valle de los días laborales, esto es, las franjas fuera de las horas punta de la mañana (07:00 a 09:00) y la tarde (18:00 a 20:00), cuando la cantidad de pasajeros baja y el sistema opera con menor carga.
En la misma línea, el plan traza una meta gradual para la oferta de fin de semana: que los kilómetros programados equivalgan al 70% del día laboral en sábados y al 60% en domingos.
Ante este punto, Ariel López —ingeniero en transportes y magíster en Urbanismo de la Universidad de Chile— explica que la decisión de reducir la flota fines de semana es técnicamente viable pero socialmente "inaceptable".
Sumado a lo anterior, el profesional explica que "aunque el transporte público está fuertemente planificado para llevar o traer personas del trabajo, no es exclusivamente esa su tarea, también facilitar los desplazamientos de recreación, deporte, cultura, que se dan los fines de semana".
Según explica López los fines de semana la frecuencia de buses y metro es menor que en un día laboral, no obstante, es común que estos vayan llenos. Incluso, agrega, que hay servicios como el 401,405 y 421 que unen Maipú con Las Condes que tuvieron que cambiar de un bus rígido a uno articulado —lo que coloquialmente se conoce como oruga— producto de su alta demanda.
El Desconcierto conversó con un ex jefe de la cartera de Transportes ligado al oficialismo quien, respecto a este punto, comparte la viabilidad técnica debido a que puede ser que la medida no genere un hacinamiento, sin embargo, afirma que "de todas maneras va a generar más tiempos de espera, así que eso implicaría un deterioro de la calidad de servicio".
La ex autoridad suma un antecedente más al debate: la distribución de choferes. Según explica la fuente, un bus articulado tiene en promedio tres conductores —un poco menos precisa—, si esa maquina se reemplaza por una rígida el personal necesario asciende a seis, debido a que cada bus tiene que tener disponible mínimo tres trabajadores por turno y jornada laboral.
"Ahí hay un potencial riesgo de menor calidad en el servicio para las personas y, por ejemplo en el caso de los ejes más cargados, que es donde habría un impacto ciertamente, además un aumento de costos. No tanto en los combustibles, porque en los buses eléctricos la diferencia no es tan grande, pero sí en personal, que es un ítem muy importante", afirma la misma fuente.
Según pudo conocer El Desconcierto, estos impactos se estarían percibiendo en algunas operadoras, dado que la adaptación a este cambio se encuentra condicionado a una reducción de personal. De hecho, hace aproximadamente dos semanas una de las empresas operadoras habría despedido a cerca de 25 choferes.
Atenuar impacto del recorte
Para atenuar el impacto en los usuarios, el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM) deberá publicar horarios en paradas, en la App Red y en la web, además de sincronizar las pasadas de distintos servicios en ejes con líneas comunes.
En paralelo, la cartera ordena priorizar la operación de buses eléctricos en la asignación de flota y revisar los horarios de cierre de todos los servicios para asegurar un calce adecuado con Metro y Tren. Uno de las principales premisas planteadas por el Ministerio de Transportes es apelar a la "puntualidad" antes que al manejo tradicional de "frecuencia", por esta razón la información debe estar detallada en las aplicaciones correspondientes.
Respecto a esto, López explica que la regularidad es un criterio que se utiliza sobre todo para evitar el fenómeno de "trenes de buses", es decir, aglomeración de máquinas en un paradero, lo cual afirma "es complejo y difícil de evitar". Si bien afirma que para el diseño del transporte deberían considerarse ambas variables, puntualidad y regularidad, es aún más complejo llevar a cabo el plan propuesto por el ministerio, entendiendo que no se cuenta con la infraestructura adecuada para ello.
"La congestión generada por los autos afecta fuertemente a los buses. Las personas suelen asociar la congestión de los buses a las horas punta, pero en los horarios valle, e incluso nocturnos, se genera congestión por alta demanda de estacionamientos que impiden el desplazamiento del bus", afirma el ingeniero.
A lo mismo añade que "reemplazar la regularidad por la puntualidad nos puede generar un problema, al no tener bus puntual en la parada, pero al tener baja regularidad, que el bus esté lleno, o no puedan subir las personas nos podría devolver a la crisis del Transantiago".
Coordinar el cierre del transporte público, conllevaría que las personas tengan la posibilidad de circular por la ciudad hasta una determinada hora, generando una problemática para aquellos que trabajan de noche o en la madrugada.
Este argumento también lo sostiene la ex autoridad de Transporte, quien sostiene que en la mayoría de países el transporte público funciona toda la noche, exceptuando el Metro debido a las mantenciones y limpiezas que se realizan a esas horas.
"Pensar que la ciudad se quede sin transporte público en la noche, en realidad para la situación de desarrollo de Chile, no es una buena medida. No toda la gente puede transportarse en bicicleta, si fueran caminatas son distancias demasiado largas, no todos tienen auto o no todos pueden usarlo regularmente", comenta la fuente.
Temporada reducida en vacaciones de invierno
La minuta introduce, además, una medida que hasta ahora no había aparecido en la discusión pública: la creación de una temporada especial de invierno con oferta reducida, similar a la que opera en verano, para las dos semanas de vacaciones escolares. El esquema podría replicarse en la semana de Fiestas Patrias y en otros períodos de menor demanda a lo largo del año.
Con todo, la minuta del MTT revela que la optimización no se limitará a los vehículos estacionados. Las ocho medidas configuran un ajuste operacional más amplio, que el propio ministerio advierte deberá ejecutarse de forma gradual y con monitoreo permanente.
En consideración con lo planteado a lo largo de la minuta del MTT, tanto Ariel López como el ex secretario de Estado, explican que a lo largo de los años el sistema ha ido mejorando desde la crisis del Transantiago.
"Hoy un bus eléctrico es hasta 60% más eficiente que la flota diesel reduciendo los costos, por lo que sorprenden las declaraciones de la autoridad, que nos retrotraen a condiciones ya superadas", sentencia López.
Por su parte, la ex autoridad comenta que "todo el diseño de red se hizo teniendo en cuenta que el criterio de medición de calidad del sistema era la satisfacción de los usuarios y eso se logró aumentar sustantivamente (...) Esto no es solamente pensar en un itinerario, es pensar en cómo la persona desde que sale de su casa hasta que llega a su destino y regresa, puede confiar en el sistema, puede viajar con cierta comodidad y puede tener prestaciones adicionales que lo hacen valorar el sistema".
El Desconcierto contactó a las operadoras de buses Subus, Metbus, STP Santiago y Vule para conocer su postura frente a las medidas que podrían comenzar a regir. La única que respondió fue la primera, quien se limitó a señalar: "No tenemos comentarios".