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Las operaciones más peligrosas de la salmonicultura: buzos y faenas críticas bajo régimen de subcontrato

Testimonios de trabajadores y reportes de empresas muestran que varias de las labores más riesgosas en centros de cultivo —como el buceo, mantención y retiro de mortalidad— son realizadas por personal de empresas externas.

Por Álvaro Marchant Cuevas 5 de abril de 2026 - 07:35

“Justo antes de que llegara a trabajar acá, me contaban que había fallecido un buzo en el centro (de cultivo). Fue una mala maniobra atando un cabo de cierre perimetral y, como no quedó firme, se soltó y le partió la cabeza. Lo evacuaron, pero cuando iba llegando a Aysén falleció”, relata un longevo trabajador de la industria de la salmonicultura.

Hace poco más de 20 años, este operario llegó hasta Puerto Chacabuco, donde comenzaría su trayectoria en la industria salmonera. Con el paso del tiempo ha visto cambios importantes. A diferencia de aquellos años, comenta que hoy los sistemas de turnos y descanso son mejores, lo que le ha permitido tener más tiempo para compartir con su familia.

También reconoce avances en infraestructura. Según explica, los desarrollos tecnológicos han permitido construir pontones más modernos y cómodos para los trabajadores. No obstante, recalca que estas mejoras dependen en gran medida de cada empresa.

Pero no todo, advierte, ha evolucionado en la misma dirección. El trabajador sostiene que uno de los ámbitos que se ha visto perjudicado con el tiempo es el económico. Recuerda que, años atrás, los sueldos eran “muy buenos”, aunque con el aumento de la oferta laboral terminaron bajando “considerablemente”. Como ejemplo, señala que en su anterior empresa percibía cerca de $1,1 millón, mientras que actualmente recibe alrededor de $650 mil.

La industria salmonera en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes se ha consolidado como una de las principales fuentes de empleo. Un estudio publicado en 2023 por economistas de la Universidad de Chile y la Universidad Católica señala que la salmonicultura ha sido uno de los motores de crecimiento en esas zonas del país.

De acuerdo con ese análisis, en 2019 la industria salmonera era el mayor sector productivo de Aysén, representando un 34,6% del Producto Interno Bruto Regional (PIBR), y el segundo en la Región de Los Lagos, con un 14,2%. El mismo estudio indica que en 2021 el empleo directo vinculado a la salmonicultura representaba el 9,3% del total en Los Lagos, el 6,9% en Aysén y el 4,8% en Magallanes.

Sin embargo, la magnitud del empleo generado por la industria es aún mayor si se consideran los trabajos externalizados, un aspecto que trabajadores del sector identifican como uno de los puntos más críticos.

Externalización de servicios en la industria salmonera

Para que el engranaje de la salmonicultura —la segunda actividad industrial más grande del país— funcione, se requiere una amplia red de trabajadores. En los centros de cultivo y plantas de proceso participan cocineros, personal de aseo, especialistas en robótica, buzos y operarios en distintas áreas productivas.

Un trabajador de una planta de proceso ubicada en Quellón sostiene que una de las principales falencias del sector es que gran parte de estas funciones se encuentran externalizadas.

A su juicio, esta “mala práctica” —que no es nueva en la industria— responde a un mecanismo que permite a las empresas mandantes reducir responsabilidades laborales y, al mismo tiempo, “evitar que los trabajadores se sindicalicen”. Además, afirma que el uso de empresas externas resulta más barato para las compañías, pero deja a los trabajadores en una situación vulnerable. “Si una empresa quiebra, el personal queda en la intemperie”, señala.

Matías Berríos Fuchslocher — abogado laboralista socio del estudio jurídico Berríos & Palavecino I Pinochet— explica que cuando una contratista crea realmente una empresa externa, "no deberían haber problemas con los derechos de los trabajadores".

Bajo el mismo marco explica que "el problema verdadero se presenta cuando hay una subcontratación fraudulenta. Eso es cuando obligan a los trabajadores dependientes a disfrazarse, entre comillas, de empresarios autónomos para eludir las obligaciones del empleado".

Ejemplo de aquel fenómeno, es cuando actores de la propia industria crean empresas destinadas a proveer servicios a la compañía principal.

Sobre la merma de la sindicalización, Berríos detalla que "un trabajador subcontratado no tiene todos los beneficios que tiene el trabajador de la empresa principal: no tiene acceso al compliance de la empresa ni a los acuerdos sindicales alcanzados en negociaciones” No se considera un trabajador de la empresa principal.

En un punto en donde convergen las visiones de los trabajadores entrevistados es en que uno de los rubros más precarizados, y al mismo tiempo uno de los más riesgosos, es el trabajo de los buzos.

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A comienzos de enero, por ejemplo, se registró la muerte de Manuel Matus, quien falleció mientras realizaba labores submarinas en condición de subcontrato en faenas de la salmonera Australis Mar S.A., filial de Australis Seafood.

El hecho ocurrió en la Región de Aysén y, tras el accidente, la empresa inició un sumario administrativo marítimo para esclarecer las causas y eventuales responsabilidades. Según datos de la organización Ecoceanos, entre 2013 y 2026 la salmonicultura ha registrado un total de 84 muertes de trabajadores y trabajadoras.

De acuerdo con el testimonio del operario consultado por El Desconcierto, otro de los puntos críticos en la industria es la respuesta frente a emergencias médicas en los centros de cultivo. Relata que en la empresa para la que presta servicios existen cinco centros operativos, pero solo cuentan con un desfibrilador.

“Si alguien tiene un problema y el equipo está a 40 minutos, se muere nomás”, comenta.

El trabajador agrega que en ocasiones las faenas continúan incluso cuando los puertos se encuentran cerrados por condiciones climáticas. “De repente te hacen trabajar con puertos cerrados y, si te pasa algo en esa situación, la lancha no puede salir. Por ende, no te pueden llevar a un servicio de salud. En definitiva, si te pasa algo estando el puerto cerrado, jodiste”, relata. “De repente te hacen trabajar con puertos cerrados y, si te pasa algo en esa situación, la lancha no puede salir. Por ende, no te pueden llevar a un servicio de salud. En definitiva, si te pasa algo estando el puerto cerrado, jodiste”, relata.

Los números en la salmonicultura

Según datos difundidos por el portal Salmón Chile, de los 86.000 empleos que genera la industria, cerca de 45.000 corresponden a trabajadores contratados directamente por las salmoneras, mientras que otros 41.000 se desempeñan a través de empresas externas.

Desde esta redacción se contactó al Consejo del Salmón —entidad que agrupa a algunas de las principales compañías del sector— para conocer cifras actualizadas. Sin embargo, hasta el cierre de este artículo no hubo respuesta.

Pese a ello, los informes anuales de las empresas permiten observar algunas tendencias.

De acuerdo con el reporte integrado de 2025 de AquaChile —una de las mayores salmoneras de la industria— la dotación de trabajadores contratados directamente pasó de 5.889 a 6.282 personas.

El aumento también se reflejó en el personal subcontratado, que pasó de 4.303 a 4.843 trabajadores, distribuidos en un total de 649 empresas externas. Entre las tareas con mayor grado de externalización figuran la mantención de sistemas, el transporte, el buceo y el manejo de mortalidad.

Sobre esta última área, el mismo documento de AquaChile reconoce que se trata de una de las faenas con mayores riesgos para la salud de los trabajadores, particularmente aquellas que se realizan en “Agua Mar”. Por esta razón, la compañía señala que cuenta con una “Escuela de Buceo” que opera bajo estándares de seguridad internos.

Al cierre de 2025, AquaChile trabajaba con 18 empresas externas dedicadas a servicios de buceo. Asimismo, la firma asegura en su reporte que cuenta con programas de mitigación de riesgos y planificación de estas labores.

Una situación distinta se observa en la empresa Mowi —otra de las principales salmoneras del sector—, donde la brecha entre trabajadores directos y externalizados es mayor. En su informe anual, la compañía declara que 13.324 personas forman parte de su plantilla propia, mientras que 2.531 corresponden a personal subcontratado.

El Desconcierto intentó contactar a AquaChile, Australis y Multix, pero no obtuvo respuesta. Por su parte, tanto Mowi como el Consejo del Salmón fueron consultados para conocer los datos más recientes sobre subcontratación y condiciones laborales de buzos —pese a mostrar disposición de hacerlo— hasta el cierre de este artículo no fue posible obtener información adicional.

Accidentes laborales en la acuicultura

Aunque la faena de buzos es una de las más riesgosas, lo cierto es que los accidentes en la acuicultura en general no son menores.

El Observatorio de Salud y Seguridad en el Trabajo (SST) de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) lleva registro de la cantidad de accidentes denunciados en el marco laboral.

Al cruzar la actividad económica de “pesca” —categoría que agrupa a las actividades de la acuicultura— con las tres regiones con mayor presencia salmonera, los datos de accidentes de origen laboral entre 2020 y 2025 reflejan dos alzas considerables: en diciembre de 2020, con 313 casos, y en el mismo mes de 2022, con 336.

En 2025, la cifra más alta de accidentes se registró en octubre, con 229 casos de origen laboral. Que estos ocurran en esos meses no es azaroso, ya que en ese trimestre muchas faenas enfrentan procesos importantes como cosechas o el inicio de nuevos ciclos productivos.

De hecho, en ese periodo comienza la cosecha de salmón coho, una de las especies exportadas más relevantes para la economía de la industria. Según datos de Aduanas —actualizados a enero de 2026— en 2025 se alcanzó el peak de exportación de este pescado en los últimos nueve años, con 226.264 toneladas.

El efecto laboral de la temporada de cosechas

Pero con el aumento de las cosechas también crece la carga laboral. En ese escenario, el tiempo comienza a jugar un rol fundamental y los trabajadores más antiguos lo saben. El operario entrevistado por este medio comenta que en estas instancias “te presionan a trabajar de cierta manera porque te ofrecen bonos de producción, y claro, si te va bien te llega dinero extra”.

Aunque enfatiza que en algunas ocasiones las metas son irrisorias. “Por darte un ejemplo, te dicen ‘si llegas a diez kilos en cierta cantidad de meses te damos nueve veces tu sueldo’, pero ellos saben que la meta es absurda. Entonces, ¿para qué lo hacen?”, cuenta el operario.

La otra fuente consultada para este reportaje relata que muchas veces deben trabajar nueve o diez horas en condiciones de humedad y bajas temperaturas, lo que en varios casos “produce enfermedades profesionales que no están reconocidas”. En ese punto, el trabajador recalca que la externalización juega un rol fundamental en la precarización laboral del rubro.

“Si el trabajador sufre una enfermedad profesional y no es reconocida, lamentablemente ya no eres apto para la industria. Después, cuando termina la temporada, te van a tirar para afuera. Aquí tienes que ser un trabajador que esté disponible 100%”, afirma la misma persona.

Fiscalizaciones y sanciones en la actividad acuícola

Datos entregados vía transparencia por la Dirección del Trabajo (DT) muestran las sanciones y fiscalizaciones realizadas por la entidad a actividades acuícolas entre 2020 y 2025. En ese periodo se monitorearon 104 accidentes, concentrados principalmente en las regiones de Aysén, Los Lagos y Magallanes.

Por otra parte, se cursaron 273 sanciones en el mismo periodo, distribuidas en 82 en 2021, 68 en 2022 y 53 en 2020. Asimismo, las empresas debieron desembolsar $218 millones en 2022, $189 millones en 2021 y $87 millones en 2020. De los años analizados, 2025 fue el más bajo, con $20 millones.

Pese a que la industria salmonera busca duplicar su producción de cara a 2040 y alcanzar los dos millones de toneladas anuales, para los trabajadores esto no necesariamente representa una mejora en sus condiciones.

“Lo que van a aumentar en producción va a ser casi el doble de lo que están produciendo hoy día, pero la cantidad de gente, de empleo, va a ser casi mínima, porque la industria del salmón se está industrializando y muchas labores se están mecanizando”, sentencia un trabajador.

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