domingo 17 de mayo de 2026

Tierra y resistencia: El ejemplo de Palestina

Ante todo, en Palestina plantan cara. Ante las calamidades que sufren, siguen sonriendo. Siguen ideando nuevas estrategias. Y, sobre todo, apuestan por la agroecología.

17 de mayo de 2026 - 07:00

Tierra y resistencia. La resistencia de la Tierra, de la tierra y desde la tierra versus la dominación de la tierra. Monocultivos y monopolios de los cultivos. Manipulación, dominación y monopolios de las semillas. Pesticidas, fertilizantes químicos que envenenan, enferman y matan. Enferman la tierra y, con ella, todo ser vivo.

Nos estamos intoxicando y no es ningún secreto. Las barbaridades que le hacemos a la tierra nos afectan directa e indirectamente. Puesto que, somos parte de un mismo ecosistema que se relaciona holísticamente.

Cisjordania es el territorio más pobre para la agricultura de la Palestina Histórica, el más árido y el que menos humus tiene; está lleno de piedras y trabajar la tierra es un gran esfuerzo humano. Por eso, el campesinado de allí se identifica con la palabra Falah, que evoca el trabajo duro de la tierra, su transformación: enseñando al resto del mundo cómo desde el cuidado y la dedicación se puede mantener una conversación con la tierra. Si trabajas la tierra, responde con frutos; si cuidas de ella, responde con frutos sabrosos; y si vives en relación con ella, encuentras paz dentro del caos.

El pueblo palestino está desbordado de problemas, tanto externos como internos [1]. El colonialismo que viven, que es, no lo olvidemos, colonialismo europeo, se enreda en una red compleja que afecta en el día a día de una manera muy profunda. Afecta a la materialidad de la vida y afecta a la psicología individual y colectiva de la población. Empezando por su propio gobierno, la llamada Autoridad Palestina, que mantiene el status quo y se sustenta en la corrupción de la oligarquía política; siguiendo por todas las medidas invivibles que el Estado de Israel diseña meticulosamente.

En mi estancia allí, de mes y medio a finales de 2025 [2], uno de los proyectos que más me impactó fue una huerta basada en agricultura solidaria situada en las afueras de Bil’in, por la cercanía de una colonia. Modi'in Illit, una de las colonias más grandes de toda Cisjordania, se encuentra a unos escasos metros del terreno, separada por un muro de hormigón con torres de vigilancia desde dónde pueden dispararte.

Me impactó la imagen. La colonia-ciudad. Respirar el oxígeno generado por plantas, pasear entre el jardín de verduras diseñado con esmero, escuchar los pájaros y bichos que encuentran en ese espacio un refugio, y tener como fondo un gran conglomerado de grandes edificios, carreteras, coches y ruido. Allí lo vi claro. Colonia israelí vs. Pueblo palestino. Ciudad vs. Campo. Los asentamientos israelíes roban la tierra palestina, colonizan las migajas que les dejó el Acuerdo de Oslo.

Las ciudades son las colonias de la tierra. La metrópoli coloniza el campo, contamina sus ríos y aire y expulsa a sus habitantes: primero se extermina a todo ser vivo, vegetal y animal, luego va expulsando a la propia ciudadanía metropolitana (desahucios, gentrificación, etc.). Las ciudades siguen creciendo, robándole el espacio al campo

Los diferentes lugares donde cooperamos son parte, directa o indirectamente, de una red llamada PAF: Palestinian Agroecological Forum [3]. Impulsan diferentes iniciativas, por ejemplo las reuniones de mujeres Falah para hablar e intercambiar experiencias sobre los problemas a los que se enfrentan en el mundo agrícola. La red denuncia, también, las recetas hipócritas que les traen desde Occidente: las grandes ONGs se quedan mucho dinero y no impulsan proyectos factibles.

Biblioteca de Semillas

Asistimos a una primera jornada de repartición de semillas [4] que la red PAF organizó en Mazara’ al-Nubani. Una campaña que esperan mantener viva: repartieron casi una tonelada de diferentes semillas locales entre 57 personas o proyectos. Esperan recaudar más dinero [5] para la temporada de primavera y poder llegar a más gente.

La idea es crear una biblioteca de semillas en cada pueblo, sostenida por el propio campesinado. Tener el control de las semillas. Saber de dónde vienen. Descentralizarlas. Y prepararse para el bloqueo. En este mismo pueblo colaboramos también en otra cooperativa agroecológica-ganadera, con ovejas, gallinas y abejas y donde acababan de comprar una burra por si les quitan el suministro de gasoil. Aunque parezca mentira, la preparación ante la violencia más extrema, la militarización más profesional y la tecnología más puntera, es volver a lo primario.

Volviendo a la base, a la tierra, es como podemos construir un fundamento firme donde pisar. Porque la autonomía, la autogestión y la autosuficiencia, son claves en la supervivencia. Cuando nos falle la tecnología aún nos quedarán nuestras manos. Mientras dependamos de agentes externos, somos manipulables, controlables y doblegables: abandonamos nuestra libertad a su suerte.

Ante todo, el pueblo palestino planta cara. Ante las calamidades que sufre, sigue sonriendo. Sigue ideando nuevas estrategias. Y, sobre todo, apuesta por la agroecología: los proyectos agroecológicos crecen en número y las redes de solidaridad mutua se refuerzan. Ante los destrozos de los jabalíes, intentan apostar por cercamientos comunitarios. Ante los monocultivos, crean pequeñas huertas sostenibles; ante la falta de agua, construyen cisternas y diseñan suelos que se comportarán como esponjas cuando llueva.

La fuerza con la que resisten, la fuerza con la que se relacionan con la tierra, es asombrosa. Y es por ello por lo que son un ejemplo. Porque resisten, pero también porque la resistencia es una necesidad. En las demás partes del mundo también necesitamos resistir, aunque la comodidad nos ciegue y creamos que éste es el sistema de bienestar real. El día que nos falten los alimentos, espero que no hayamos cubierto toda superficie con cemento y asfalto o que no hayamos contaminado tanto la tierra que ya no sea posible volver a ella.

Referencias

[1] Este artículo está escrito en enero del 2026, por lo que no se recogen los acontecimientos ocurridos después de esta fecha. Y se puede leer completo en el siguiente link: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/96-numero-55/1369-tierra-y-resistencia

[2] Viaje que realicé junto y gracias a otras tres personas integrantes de una cooperativa francesa de Longo Maï: una red conformada por diferentes cooperativas en Europa; enfocada, entre otras cosas, a la agricultura a pequeña escala.

[3] Facebook: https://www.facebook.com/share/16BUoHjz8e/

[4] El vídeo de la jornada: https://www.facebook.com/share/v/1C17oSNqqv/ (árabe con subtítulos al inglés). Después de mi marcha se celebró una segunda jornada donde repartieron semillas locales de trigo, casi doblando así, la primera cifra de personas beneficiadas.

[5] Si quieres colaborar: FR7630003031540005002221821, Concepto: SoliP (IMPORTANTE poner este concepto para saber que la donación va a este proyecto, NO nombrar Palestina por posibles problemas con los bancos franceses).

Sigue leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Presidente José Antonio Kast / Agencia Uno. 

Las más leídas

Te Puede Interesar