miércoles 07 de octubre de 2026
Opinión

Países Bajos avanza a una real fiscalización del uso de plásticos: ¿Y Chile, cuándo?

La ley está vigente, los incumplimientos están a la vista y las herramientas existen. La pregunta no es si en Chile podemos hacer lo mismo. La pregunta es cuándo vamos a empezar.

7 de octubre de 2026 - 05:00

McDonald's acaba de perder una batalla en Países Bajos. La inspección ambiental holandesa le ordenó dejar de servir vasos desechables a quienes comen en sus locales con un plazo perentorio hasta enero de 2027. De no cumplir, arriesga multas cercanas a los 625 mil euros por semana.

Lo interesante de esto es que la noticia no parte de una iniciativa del Estado, sino desde de una ONG, la Fair Resource Foundation, que documentó el incumplimiento y presentó una solicitud formal de fiscalización. La autoridad investigó, hizo decenas de visitas y constató múltiples infracciones. Una muestra, por cierto, de la relevancia de la sociedad civil organizada, la cual denunció, el Estado fiscalizó y la empresa quedó obligada a cumplir.

Hay un detalle que vale la pena mirar: McDonald's cobraba 15 céntimos de euro extra por cada vaso desechable, es decir, ganaba dinero incumpliendo la ley. Por eso la multa máxima se calculó según esas ganancias. La lógica es simple: incumplir no puede salir más barato que cumplir.

En Chile nos hemos dado una legislación (imperfecta o no) igual o más exigente. La Ley 21.368 prohíbe entregar productos desechables para el consumo dentro de los locales de comida y, por cierto, no distingue materiales. Un vaso de cartón con recubrimiento plástico, como el que se discute en Países Bajos, también está prohibido aquí para el consumo en el local. Y no se puede alegar desconocimiento, puesto que la norma rige desde 2024.

Sin embargo, basta entrar a cualquier cadena de comida rápida en Santiago y en el resto del país para ver la brecha. Vasos, bandejas y envases de un solo uso siguen apareciendo en las mesas, aun cuando la ley existe.

El problema no es solo de voluntad empresarial. Es también de diseño institucional. Primero, la fiscalización recae principalmente en los municipios, que tienen pocos inspectores y muchas otras prioridades. Segundo, las multas son bajas para una gran cadena, y por último, se discute un proyecto de ley para postergar obligaciones que ya debieron cumplirse y que, dicho sea de paso, pone en entredicho el irrestricto compromiso que nuestro país ha llevado adelante para con la problemática medioambiental.

Los argumentos de McDonald's en Europa merecen atención, porque los escucharemos aquí: dicen que los clientes mezclan el consumo en el local con el para llevar; que los vasos reutilizables no vuelven; que reutilizar contamina más que desechar. Pero el caso holandés muestra otra cosa: el sistema de reutilización de la empresa fracasó en parte porque la propia empresa no lo hizo funcionar. Un vaso que se reutiliza 3,3 veces en promedio no demuestra que la reutilización no sirve. Demuestra que nadie se la tomó en serio.

Países Bajos tardó más de dos años en hacer cumplir su norma, y fue necesario que una organización lo exigiera. Nosotros ya llevamos un tiempo similar. La ley está vigente, los incumplimientos están a la vista y las herramientas existen. La pregunta no es si en Chile podemos hacer lo mismo. La pregunta es cuándo vamos a empezar.

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