El territorio de Paine tiene grandes extensiones verdes, que incluyen bosque esclerófilo mediterráneo, bosque caducifolio, matorral xerófilo y zonas agrícolas. El 70% de la superficie es bosque nativo. Se enclava en la depresión intermedia, entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa.
Allí se despliega el Cordón Cantillana, un escenario de belleza natural privilegiado, que posee clasificación de “hotspot” de la biodiversidad. Además, coexisten dos sitios con clasificación de Santuario de la Naturaleza y de Reserva Natural, ambos de propiedad privada. Es un lugar con una gran diversidad biológica y un grado alto de endemismo. Un territorio donde —según CONAF — se encuentra la mitad de las especies nativas de la región, pero que, lamentablemente, a un ritmo muy acelerado, está experimentando la pérdida de su hábitat natural.
Desde el 2011, como Comité Ambiental Comunal de Paine hemos trabajado, levantando la voz de alarma por el aumento significativo de las amenazas en los espacios naturales. Nuestra principal preocupación es la pérdida progresiva del bosque nativo.
La expansión de monocultivos de frutales de exportación (que sobreutilizan agua), la llegada de inmobiliarias, los loteos brujos, la sequía (por más de 10 años), los incendios forestales y la minería son factores de pérdida de bosques y matorrales nativos en la comuna, lo que ha transformado el paisaje local y desplazado a la fauna nativa.
Actualmente se registran más de 100 solicitudes de exploración minera en la comuna y los complejos fotovoltaicos que han ido en aumento con los nuevos incentivos estatales a las energías renovables, “energía limpia” que no va en apoyo a las comunidades, sino que se inyecta a la matriz central para abastecer a la gran industria, principalmente minera.
Angustiados vemos como la comuna de Paine se acerca aceleradamente a ser clasificada como zona de sacrificio o en peligro crítico. Por ello, urge que la política forestal considere la experiencia y lo que tenemos que decir las comunidades que habitamos y defendemos estos espacios naturales.
Ante este panorama debemos crear nuevas formas de desarrollo sostenible y amigable con todos los espacios comunes, fomentando el trabajo colectivo, creando conciencia en las comunidades de la importancia de habitar un espacio en concordancia con los ciclos naturales y proteger el entorno natural por el bienestar de toda la humanidad y de las futuras generaciones de todos los seres vivos.
En los últimos años hemos impulsado proyectos de educación ambiental y protección de la naturaleza, e invitado a las comunidades a conocer su entorno natural. El que no conoce el lugar donde habita, difícilmente sabrá lo frágil que es, y menos la importancia de protegerlo para contar con los servicios ecosistémicos que el bosque nativo nos brinda.
Asimismo, creemos que la viverización es clave para frenar la pérdida de bosque nativo. Es por ello que, desde el año 2023 junto a personas de la sociedad civil, estamos impulsando un proyecto de forestación y reforestación con flora nativa en toda la comuna, donde la idea es llegar a todas las localidades, sedes de juntas de vecinos, clubes deportivos, plazas y espacios comunes que no cuenten con cobertura arbórea, o si tienen, es escasa. Nuestra meta es 5.000 árboles nativos.
Pero no es suficiente. Durante los años que llevamos trabajando en la comuna, hemos constatado que el municipio, gobernación y las instituciones del Estado han sido reaccionarias al enfrentar la pérdida del bosque nativo. No vemos apoyo a su protección y resguardo, más bien, vemos abandono de estos espacios vitales para nuestra sobrevivencia.
Creemos que es indispensable cambiar la visión del actual modelo económico, ya que lo único que se ha logrado es destruir a pasos acelerados el lugar que cohabitamos con otras especies biológicas.
Recientemente los Gobiernos de las regiones Metropolitana y de Valparaíso firmaron un acuerdo para proteger y regenerar la cuenca del Río Maipo, un acuerdo que también debería alcanzar a nuestro territorio en la comuna de Paine. Sin apoyo, son muchas las amenazas que nos pueden llevar a convertirnos en una zona de sacrificio más.