domingo 02 de agosto de 2026

El Gobierno, un show mediático

Entre trepar la torre, actuar de duros sin decir nada comprometedor y minimizar el barro después de la catástrofe, este gobierno encontró mil formas de protagonizar, menos la de gobernar.

2 de agosto de 2026 - 07:00

Hay gobiernos que administran un país y otros que administran la imagen de que lo administran. El gobierno de Kast parece haber optado, sin complejos, por la segunda alternativa. Mientras la realidad se desmorona a pedazos, las autoridades siguen convencidas de que una buena fotografía, una frase cuidadosamente tibia o una puesta en escena bien iluminada bastan para reemplazar la gestión. El país se cae a pedazos; el relato, en cambio, se mantiene impecable.

El escándalo del video protagonizado por Ítalo Omegna es un ejemplo de manual. Cuando se conocen comentarios de connotación sexual sobre menores de edad y burlas hacia niños con Trastorno del Espectro Autista, lo esperable, lo mínimo exigible, es una condena categórica, sin matices ni rodeos.

En cambio, la respuesta oficial, en manos del ministro de Seguridad, terminó siendo una colección de palabras tan prudentes que consiguió el pequeño milagro de hablar mucho sin decir absolutamente nada. La indignación, al parecer, también tiene color político: se activa a plena potencia cuando el escándalo es ajeno y se diluye en tecnicismos cuando el escándalo es propio.

Durante años, algunos sectores repartieron con entusiasmo caricaturas sobre los comunistas que "comían guaguas". La ironía, una de esas que la historia guarda con paciencia, quiso que hoy las polémicas más escabrosas aparezcan precisamente entre quienes se presentaban como custodios de la moral pública. Pero claro, esto ellos lo llaman "broma entre amigos", ¡mis pelotas! Cuando el involucrado es de la casa, el discurso deja de ser condena y pasa a ser contención. La doble vara ya no sorprende a nadie; simplemente confirma una costumbre tan antigua como conveniente.

Como si eso fuera poco, en plena emergencia provocada por el sistema frontal, el ministro de Agricultura, Jaime Campos Quiroga, aseguró que no existían daños estructurales relevantes para el sector. Una afirmación que seguramente dejó más perplejos a quienes perdieron infraestructura, canales de regadío y caminos, que a quien la pronunció cómodamente desde Santiago. Los productores de uva pisquera no tardaron en responder: las catástrofes no se evalúan desde un escritorio con calefacción, se evalúan caminando el barro.

Y hablando de barro, me viene a la memoria una de esas anécdotas que retratan mejor que mil discursos la liviandad con que algunos entienden el servicio público. El alcalde de Constitución corrió a declarar hijo ilustre a este mismo ministro apenas fue nombrado. Antes había hecho exactamente lo mismo con otras figuras que terminaron envueltas en condenas o investigaciones judiciales.

Me refiero al exdirector de la PDI, Héctor Espinoza, condenado a 17 años de presidio efectivo tras ser hallado culpable de malversación de caudales públicos, falsificación de instrumento público y lavado de activos vinculados al desvío de gastos reservados; y al exgeneral director de Carabineros, Mario Rozas, que se encuentra en calidad de imputado y sujeto a medidas cautelares, enfrentando un proceso judicial abierto por el Ministerio Público. Al parecer, en esa comuna el título de "hijo ilustre" no se entrega por trayectoria ni por méritos: basta con aparecer con un nombramiento Oficial. El problema es que la realidad, tarde o temprano, siempre llega a cobrar la cuenta.

Para completar esta tragicomedia, la ministra de Energía, Ximena Rincón, decidió poner en sus redes sociales un antiguo video en donde se le ve subida a una estructura de alta tensión, una imagen que nadie logra explicar ni entender. Si la intención era demostrar compromiso, el mensaje terminó pareciendo una campaña publicitaria más que un acto de gobierno, y en eso efectivamente se convirtió: en el meme de la semana. Bueno ella es un meme, así le llaman sus nietos “la meme”.

Mientras tanto, las familias siguen enfrentando el alza en las cuentas eléctricas, con acuerdos que, una vez más, parecen diseñados para que los costos recaigan sobre quienes menos margen tienen para soportarlos. Arriba, la imagen. Abajo, la boleta con alzas de la mano de la "trepadora".

El gobierno confunde gobernar con escenificar. Un ministro relativiza lo inaceptable, otro desconoce lo que ocurre en terreno, otra convierte la gestión en un video trepando sobre la torre y, entre medio, siempre aparece alguien dispuesto a repartir reconocimientos antes de que existan razones para entregarlos.

Los relatos no reparan canales destruidos, no alivian el bolsillo de las familias, no reemplazan la autoridad moral ni devuelven la confianza perdida. Por eso el gobierno cae en picada en las encuestas, y esa confianza que pareció existir a su llegada hoy se desploma de una manera alarmante. Chile sigue esperando que, por una vez, alguien baje del escenario y empiece a gobernar.

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