Lo bueno, lo malo y lo feo
La Constitución del 80 impuso un excesivo centralismo y un presidencialismo extremo, lo que junto a la liberación de los mercados y al debilitamiento de sus roles de protector y planificador, impuso el Estado actual disminuido, sin un rol rector, desprestigiado, sin identidad, ni auto respeto.
Por
Alicia Gariazzo