Los tres zarpazos de la corrupción y la impunidad que están remeciendo Chile
A delinquir entonces, esa es la señal, pero ojo, no cualquier delito: lo que se perdona, lo que se premia, es sólo el delito de cuello y corbata, se perdona a la gente bonita que tiene amigos en todas partes, a los que han delinquido de la mano de los más grandes empresarios. No va a ser que se nos ocurra ser mecheros, lanzas o vendedores de películas piratas, ahí nos mandan a cárceles con chinches que nos pueden quemar vivos en cualquier minuto.
Por
Richard Sandoval