El país sin duelo
El silencio y la obligación de callar es otra forma de tortura que nos imponen y es, al final de cuentas lo gran desaparecido. La desaparecida que no pudimos enterrar porque no se nos dio el derecho al duelo, el derecho a hablar. Obligaron a callar para poder continuar vivas con una herida abierta que al no sanarla la reciben de herencia las hijas y las nietas de las que sufrieron tortura y así, este dolor se transforma en un sufrimiento transgeneracional.
Por
Catalina Baeza