Chile despejado
Los trabajadores no tienen opción: en un sistema radicalmente precario respecto de sus derechos y de su situación, donde constitucionalmente se favorece el derecho del empleador, o bien, los trabajadores no faltan al trabajo y se contagian con el virus o bien se ausentan del trabajo exponiéndose a la arbitrariedad del despido. El doble vínculo que asola a la fuerza de trabajo chilena –pero también mundial como ha recordado David Harvey- exhibe el modo en que el terror está perfectamente asentado en la propia racionalidad del sistema que ha quedado enteramente “despejada”.
Por
Rodrigo Karmy Bolton