El candidato del árbol, sonrisas y memes
Sin ningún argumento razonable, había un cierto optimismo idiota que no era el suficiente para efectivamente hacer algo. Sin embargo, al tercer día, surgió una cosa en el horizonte que, si bien no daba seguridad de nada, permitía recuperar sonrisas: la aparición de un gran número de memes. Partieron con los piolines por Boric, que desde su amarilla ternura te deseaban dulces sueños pensando en Gabriel, o los apuestos Chayannes que llamaban a votar por el magallánico, para más adelante pasar a los Boric Facts, o frases de hazañas imposibles y sólo logrables por una criatura mítica, que resultaba ser el candidato. Luego se hizo difuso, ya que la cantidad de contenido que aparecía en los inicios de las redes sociales era sencillamente abrumadora.