La obsesión de la derecha por la Comisión de Derechos Humanos
La renuncia de un senador a una comisión es algo tan inesperado y sin sentido que no está previsto en el reglamento del Senado. Las comisiones deben componerlas, por reglamento, cinco senadores/as. Como ahora somos cuatro, no podemos sesionar y la derecha no nombra reemplazantes, y pareciera que se mantendrán en tal postura mientras no les cedemos la presidencia de la Comisión. Hay varias explicaciones para entender cuál es la verdadera motivación del senador Kast para este papelón, que de seguro va al Oscar, por mejor guión y por mejor actor. Algunos me han dicho que lo hizo para frenar dos importantes proyectos que se estaban tramitando: uno que prohíbe a Carabineros el uso de escopetas (para terminar con los traumas oculares) y otro que prohíbe y penaliza los desnudamientos forzosos para terminar con los ultrajes y violencia sexual en las comisarías y procesos de detención. Otros me han dicho que es para salvar a su presidente Piñera de que el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado lo siga persiguiendo penalmente. Otros me han dicho también que es sencillamente por flojera.
Por
Alejandro Navarro