Más esperanza, menos expectativas
Lejos de comprender a la esperanza como utopía, debemos entenderla desde un prisma pragmático crítico, como la forma de conocer el sustrato de los sueños que cada uno y una de los chilenos y chilenas tiene para convivir, habitar y cuidar la tierra de la que somos parte. La crisis hídrica, la crisis de la vivienda, la migración, el reconocimiento de nuestras culturas ancestrales, las nuevas formas de entender el poder político distribuido desde un sentido contextual y situado, la paridad y una educación tendiente a ser inspiradora de nuevos sueños y esperanzas, no son en ningún caso sólo motivos de tensión social, sino la forma más evidente de reconocer que en los anhelos de cambio existen profundas esperanzas.