Ay, Lucía
Ha muerto Lucía Hiriart, la esposa de Pinochet. A los 99 años. Mis pensamientos y sensaciones se agolpan incontenibles, desordenados, a borbotones. Imposible no recordarla en sus tiempos de gloria en dictadura, cuando hacía ostentación de su poderío político y económico. Porque sí, pese a que proyectaba la imagen de la madresposa modelo, de la verdadera “mujer del soldado”, como la llamó el dictador en su discurso final como Comandante en Jefe del Ejército, era todo menos una inocente esposa y abnegada madre. Lucía amaba el poder, incluso antes de llegar a él, y por eso impulsó con insistencia a un timorato Pinochet a sumarse al Golpe de Estado, aunque fuese a última hora.
Por
Paulina Morales Aguilera