Chile ya aprobó, y ahora vuelve a hacerlo
No querían llamarle Asamblea Constituyente, tampoco que la sola mayoría fuese la que aprobara las normas. Impusieron el nombre Convención Constitucional y los 2/3 como quorum para aprobar. Se opusieron a la paridad y los escaños reservados a los pueblos originarios, y hubo que plebiscitar si la asamblea era soberana o se debía componer de convencionales electos y parlamentarios. Hoy, casi culminado el proceso, se apresuran a rechazar lo obrado democráticamente por la Convención.