El indulto de Gabriel
Al liberar a estos 12 jóvenes, Boric volvió a ser Gabriel. Volvió a ser el político cuya juventud y elocuencia no iban de la mano de ningún pacto (aunque esto sea lo que exige este momento político y lo puedo entender), de ningún monumento transicional ni menos de torsiones itinerantes, sino de aquel que en su retórica lanzaba belleza, rebeldía al tiempo que la esperanza de un país que podía recuperar la dignidad extraviada.