Me parece que no somos felices
La infelicidad de la derecha chilena se la jugó por detener la victoria del Frente Popular en 1938. Y, qué decir, con tal de detener la victoria de la Unidad Popular en 1970. Siempre infelicidades, malaventuranzas. No alentar la esperanza. Una élite cascarrabias. Hoy es la minoría conservadora, de menguada representación política en la Convención, pero con un poder mediático monumental que transfigura su estatura.