Pese a las críticas de los comerciantes minoristas y bodegueros de la urbe, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció la implementación de cinco supermercados públicos que ofrecerán alimentos con un 30% de descuento para alivianar la carga económica y fortalecer la seguridad alimentaria de los hogares neoyorquinos.
La iniciativa contempla la venta de carnes, productos marinos, vegetales, verduras frescas, lácteos, refrigerados y una veintena de abarrotes de primera necesidad a un precio accesible, disponible para cualquier residente independiente de su situación socioeconómica.
La apertura oficial del primer supermercado público está fijada para finales de 2027 con la puesta en marcha de una sucursal en el sector de Hunts Point, ubicado en El Bronx, en donde el 77% de los hogares sufre inseguridad alimentaria.
Posteriormente, la iniciativa se extenderá al histórico sector latino de La Marqueta, en Harlem, contemplando implantaciones futuras en los condados de Brooklyn, Queens y Staten Island, cuyos emplazamientos específicos aún no se han precisado.
Este proyecto se integra dentro de una estrategia integral valorada en 70 millones de dólares denominada "NYC Groceries: Una receta para la asequibilidad".
Esta agenda de nueve ejes prioriza el acceso garantizado a los alimentos y encomienda a la ciudad el diseño, las normativas y los objetivos, dejando la operación cotidiana en manos de empresas privadas bajo convocatoria pública recién aperturada.
Sector privado vs encarecimiento de la vida
El sector privado ha manifestado un profundo malestar, argumentando que resulta inaceptable financiar con sus propios impuestos a recintos alimentarios que competirán de manera directa contra sus establecimientos, lo que —advierten— terminará acorralando financieramente a pequeños negocios e induciéndolos a la quiebra.
La crítica se inserta en un contexto en que el precio de los abarrotes se ha disparado desde 2019 en un 30%, situación que mantiene preocupado al 80% de los habitantes neoyorquinos, al mismo tiempo que más del 40% de los hogares enfrenta problemas de cobertura nutricional.
Sobre este encarecimiento acumulado y la brecha salarial, el alcalde Mamdani sostuvo que "los salarios no han seguido el ritmo, lo que agrava aún más la situación". Por lo tanto, "el 30% en la tienda de comestibles significa algo muy diferente".
Finalmente, explicó que "en la ciudad más rica del país más rico de la historia del mundo, ningún neoyorquino debería tener que preocuparse por poder costear la alimentación de su familia".