Reinas de la Pampa: el primer monumento en Chile que recuerda a víctimas de femicidio
cEl Mausoleo Reinas de la Pampa fue declarado Monumento Histórico, reconociendo a 14 víctimas de femicidio en Alto Hospicio y la lucha de sus familias por memoria y justicia.
Tras años de trabajo colectivo, investigación y acompañamiento a las familias, el Mausoleo “Reinas de la Pampa” fue reconocido como Monumento Histórico, instalando en la memoria colectiva del país la historia de 14 niñas y mujeres víctimas de femicidio en Alto Hospicio entre 1998 y 2001.
La declaratoria no solo protege un espacio físico: también reconoce la lucha persistente de sus familias por verdad, justicia y dignidad, en un contexto marcado por la pobreza, la estigmatización y el abandono institucional.
Foto 2 Mausoleo Reinas de la Pampa
En conversación con Karin Bock Gálvez, psicóloga clínica, investigadora y una de las impulsoras de la iniciativa, abordamos el significado de este hito y los desafíos que vienen.
El origen: memoria, dolor y organización colectiva
¿Cómo surge la idea de impulsar la declaratoria como Monumento Histórico?
El proceso nace desde la memoria sostenida por las familias durante años. Karin Bock comenzó a investigar el caso hace una década, buscando comprender cómo se construía la memoria en torno a estas víctimas.
Ese camino la llevó, junto a investigadores como Pepe Guzmán y Eyleen Faure, a trabajar con Magaly Lefno, madre de una de las víctimas, quien se transformó en una figura clave.
“Una de sus principales preocupaciones era qué pasaría con el mausoleo cuando ella ya no estuviera. Esa incertidumbre impulsó la búsqueda de mecanismos de protección”, explica Bock.
Magaly Lefno: la guardiana de la memoria
El rol de la familia —y especialmente de Magaly— fue fundamental. Durante años, cuidó el mausoleo y lo transformó en un espacio vivo de memoria.
Además, impulsó una práctica comunitaria: un libro de actas donde visitantes dejaban mensajes, cartas y reflexiones.
“Ese registro permitió construir un archivo colectivo sobre la importancia de este lugar”, señala Bock.
Archivos, redes y articulación institucional
Uno de los hitos clave fue la protección de 14 libros que reunían cartas, cuadernos y registros acumulados por años.
Este material fue puesto en resguardo con apoyo del Archivo Nacional y una red de profesionales e instituciones públicas.
El proceso también contó con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll, Santiago de Chile (Perú, Bolivia y Chile) y con el respaldo de organizaciones feministas como la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, MEMCH y Ni Una Menos, entre otras.
Un hito histórico para Chile
La declaratoria marca un precedente: es el primer monumento en Chile que conmemora colectivamente a víctimas de femicidio.
No se trata solo de preservar un espacio, sino de instalar un debate público desde una perspectiva de derechos humanos y género.
“Es una forma de reparación: el Estado reconoce la importancia de estos hechos y la necesidad de proteger este lugar de memoria”.
Memoria, presente y futuro
Para Karin Bock, ha sido una experiencia profundamente significativa: “Es traer al presente aquello que ha sido invisibilizado. Eso es hacer memoria”.
El mausoleo hoy no solo conmemora, sino que genera encuentro, reflexión y comunidad.
Los desafíos: organización y proyección
Los desafíos son claros: fortalecer la organización de las familias, asegurar la preservación de los archivos y proyectar este espacio de memoria hacia el futuro.
“Este lugar no solo recuerda lo que pasó: nos obliga a preguntarnos qué hacemos hoy como sociedad para que no vuelva a ocurrir”.