Una nueva condena para Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza fue ratificada por la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, esta vez por el caso de secuestro y tortura contra dos miembros del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975.
Se trata de una condena por 12 años que se suman a los más de mil años de cárcel decretados contra Krassnoff y a los más de 100 años dictados contra Espinoza. ambos exagentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) cometiron múltiples delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.
A su vez, el exsargento segundo de Carabineros, José Aravena Ruiz, fue condenado a 7 años cárcel como autor del secuestro calificado de una de las víctimas.
La abogada querellante, Carolina Vega, valoró la condena confirmada por los ministros Hérnan Alejandro Crisosto y Mauricio Rettig (s): “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales. Los familiares han cargado durante años con el dolor y las secuelas de estos crímenes”, expresó.
Agregó que “el Estado y el Poder Judicial tienen una deuda con ellos que se ha ido pagando poco a poco. Este fallo no borra el sufrimiento, pero marca un punto de quiebre frente a una deuda histórica que aún sigue pendiente”.
El caso "Conferencia de prensa"
En el marco del montaje "Conferencia de prensa" orquestado por la DINA en 1975, los miristas Cristian Mallol Comandari y Héctor González Osorio, fueron detenidos y trasladados a Villa Grimaldi, para luego ser torturados y obligados a dar un falso punto de prensa en el que daban a conocer una lista de supuestos dirigentes y militantes del MIR que se encontraban muertos, detenidos o exiliados.
El objetivo era hacerle creer a la opinión pública que habían sido derrotados, instando a los adherentes a bajar las armas y rendirse. La operación fue planificada por Pedro Espinoza.
El Informe Rettig señaló que "la DINA logró difundir datos falsos sobre los detenidos por boca de las propias víctimas y con esto, se les hacía partícipes forzados en el engranaje represivo".