La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, salió al paso de las especulaciones sobre un eventual veto a su candidatura para secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
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La expresidenta Michelle Bachelet defiende su candidatura para liderar la ONU y convierte la amenaza de un veto en un argumento a favor de su postulación.
La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, salió al paso de las especulaciones sobre un eventual veto a su candidatura para secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Lo hizo con una frase que resumió su posición mejor que cualquier comunicado oficial: "Si alguien me veta porque creo en la democracia, en el multilateralismo, en los derechos de las mujeres y en los derechos humanos, me sentiré honrada".
Las palabras surgieron durante un debate de candidatos celebrado en Ginebra, Suiza, cuando fue consultada sobre la posibilidad de que uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad bloqueara su postulación. La declaración se viralizó de inmediato.
Bachelet sitúa en el centro de su campaña la defensa del multilateralismo, los derechos humanos y la necesidad de reformar la ONU para estar a la altura de los desafíos globales del siglo XXI. "Reformaré esta organización para hacerla más ágil y más eficiente", afirmó durante el debate ginebrino.
La exjefa de Estado también subrayó que el cargo exige independencia real: aspira a ser una secretaria general capaz de actuar —y estar presente— en los escenarios donde se requiera mediación y diálogo, sin supeditarse a las presiones de ningún bloque de poder.
Detrás de esa postura pública hay una intensa agenda diplomática. En las últimas semanas, Bachelet se ha reunido con autoridades de Francia, Reino Unido, China y Rusia, cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Solo falta Estados Unidos.
Su candidatura cuenta con el respaldo formal de Brasil y México, aunque el gobierno de Chile retiró el apoyo oficial que había otorgado la administración del expresidente Gabriel Boric, lo que añade una tensión política de fondo a su recorrido internacional.
Si resulta electa, Michelle Bachelet se convertiría en la primera mujer en asumir la Secretaría General de Naciones Unidas en sus ochenta años de historia, y en la segunda latinoamericana en ocupar el cargo, después del peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982–1991).
Bachelet es clara sobre el precio que no está dispuesta a pagar: no renunciará a sus valores para sumar apoyos. En un momento en que la ONU enfrenta guerras activas, crisis humanitarias y crecientes tensiones geopolíticas, esa apuesta puede ser tanto su mayor fortaleza como su mayor riesgo.