miércoles 24 de junio de 2026

Lado B del turismo: Vecinos de Río de Janeiro son desplazados y se resisten formando cooperativas de vivienda

Motivada por el turismo, la especulación inmobiliaria desplaza a vecinos de Río de Janeiro que recurren al cooperativismo para mantenerse en sus barrios.

23 de junio de 2026 - 12:07

Con calor todo el año y precios más bajos que el sur de Chile, Río de Janeiro se ha convertido crecientemente en uno de los destinos favoritos para el turismo chileno. Pero detrás de la imagen de ciudad idílica se esconde una realidad que afecta a la población local.

Pablo Vergara, fotoperiodista y documentalista radicado en Río de Janeiro hace 16 años, muestra cómo la especulación inmobiliaria en la región portuaria de Río de Janeiro está desplazando a vecinos históricos, que se resisten a dejar sus barrios formando cooperativas de vivienda.

Trabajo colectivo en la ocupación Mariana Crioula en la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde familias organizadas construyen vivienda autogestionada en un contexto de déficit habitacional y valorización inmobiliaria.

Trabajo colectivo en la ocupación Mariana Crioula en la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde familias organizadas construyen vivienda autogestionada en un contexto de déficit habitacional y valorización inmobiliaria.

Puedes ver la fotogalería completa de Pablo Vergara aquí.

En 2025, Río de Janeiro recibió 2.196.443 de turistas internacionales, la cifra más alta de su historia. Dentro de este flujo global, Chile se destacó como uno de los países que más turistas envió a Brasil, con 359.705 turistas chilenos visitando la ciudad durante el año.

Turismo y desigualdad

“Mientras el turismo se celebra como símbolo de recuperación y crecimiento histórico, la vida cotidiana de millones de residentes sigue marcada por desigualdad y tensiones estructurales. En las grandes ciudades, y de forma particularmente visible en Río, resurgen conflictos por la tierra, la vivienda y el derecho a permanecer en los barrios”, reflexiona Vergara.

Los datos de la Fundação João Pinheiro muestran que el déficit afecta especialmente a familias con ingresos de hasta dos salarios mínimos, con alquileres que consumen más del 30% de sus ingresos. Mujeres y personas no blancas son quienes más sufren esta precariedad estructural.

Vergara describe que la modernizacaión de la Región Portuaria ha reducido la capacidad de permanencia de quienes sostienen el tejido urbano: trabajadores, familias de bajos ingresos, población negra y migrantes.

“Una ciudad que se vuelve inaccesible para sus propios habitantes no puede considerarse sostenible, por más verde o innovadora que se proyecte al exterior”, sostiene.

Cooperativas contra el desplazamiento

Frente a este modelo, surgen respuestas desde la organización popular. La ocupación Povo Maravilha, impulsada por el MTST, y la ocupación Mariana Crioula, gestionada por la cooperativa Liga Urbana vinculada al MNLM, disputan el uso social del suelo mediante la autogestión y el cooperativismo.

“El cooperativismo habitacional no solo responde a la urgencia de un techo: construye comunidades, redes de apoyo y formas colectivas de gestión del espacio urbano. Al recuperar edificios vacíos e incorporarlos al tejido social, estas iniciativas reducen desplazamientos forzados, fortalecen la vida barrial y cuestionan la lógica de la ciudad como mercancía”, concluye el fotoperiodista.

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