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El turismo impulsa la expansión urbana y la presión inmobiliaria reconfigura el centro carioca, mientras ocupaciones disputan el acceso a la ciudad.
Foto 1/12Vista aérea de la ocupación Povo Maravilha en la Región Portuaria de Río de Janeiro, Brasil, impulsada por el MTST para exigir acceso a vivienda digna y el cumplimiento de la función social de la propiedad.
Foto 2/12Integrantes de la ocupación Povo Maravilha, organizada por el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo), en la Región Portuaria de Río. La ocupación surge en respuesta al aumento del costo del suelo y a la falta de políticas efectivas de vivienda popular en el centro de la ciudad. En Brasil, más del 80% del déficit habitacional afecta a familias con ingresos de hasta tres salarios mínimos. Región Portuaria, Río de Janeiro, Brasil.
Foto 3/12Trabajo colectivo en la ocupación Mariana Crioula en la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde familias organizadas construyen vivienda autogestionada en un contexto de déficit habitacional y valorización inmobiliaria.
Foto 4/12Joven participa en obras de la cooperativa Liga Urbana en la Región Portuaria de Río de Janeiro, Brasil, dentro de procesos de autogestión habitacional que buscan garantizar el derecho a la vivienda digna.
Foto 5/12Edificio del proyecto Mariana Crioula en la Región Portuaria de Río de Janeiro, impulsado por el MNLM, en un entorno marcado por la cercanía de la Cidade do Samba y la disputa por el uso del suelo urbano.
Foto 6/12Joven en los primeros trabajos de la ocupación Povo Maravilha en la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde familias organizadas inician la construcción colectiva ante el déficit habitacional y la especulación del suelo.
Foto 7/12Mujer de la cooperativa Liga Urbana participa en la construcción de viviendas en la ocupación Mariana Crioula, en la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde mujeres negras lideran procesos de autogestión habitacional.
Foto 8/12Vista Aérea de la ocupación Mariana Crioula en la Región Portuaria de Río de Janeiro, vinculada al MNLM y al programa Minha Casa Minha Vida – Entidades, que proyecta nuevas viviendas autogestionadas para familias de bajos ingresos.
Foto 9/12Paneo descendente de dron sobre la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde se multiplican los nuevos edificios residenciales desarrollados por la constructora Cury.
La verticalización acelerada forma parte de un proceso de reconfiguración urbana que ha transformado el perfil del área en los últimos años, con miles de nuevas unidades destinadas principalmente al mercado formal.
En una ciudad atravesada por un déficit habitacional estructural, el contraste entre la producción masiva de vivienda privada y la dificultad de acceso para sectores de bajos ingresos expone las tensiones entre valorización inmobiliaria y derecho a la ciudad. Región Portuaria, Río de Janeiro, Brasil.
Foto 10/12Emprendimiento inmobiliario de la constructora CURY en la Región Portuaria de Río de Janeiro, área que concentra una de las mayores transformaciones urbanas recientes de la ciudad. Solo en los últimos años, miles de nuevas unidades residenciales fueron aprobadas en la zona portuaria, principalmente destinadas a sectores medios y de inversión.
El contraste entre la verticalización acelerada y la precariedad habitacional evidencia la desigualdad estructural en el acceso a la vivienda en Brasil. Región Portuaria, Río de Janeiro, Brasil.
Foto 11/12Integrante de la cooperativa Liga Urbana, vinculada al Movimiento Nacional de Lucha por la Vivienda (MNLM), en obra colectiva en la Región Portuaria de Río. Frente a un mercado inmobiliario concentrado y al crecimiento de lanzamientos privados, movimientos sociales impulsan modelos cooperativos y autogestionados como alternativa de acceso a la vivienda digna. En un país donde millones viven en condiciones inadecuadas o en alquiler con sobrecarga de renta, la organización comunitaria se convierte en herramienta de resistencia urbana. Región Portuária, Río de Janeiro, Brasil.
Foto 12/12Vista aérea de la Región Portuaria de Río de Janeiro, donde nuevos complejos residenciales de alto estándar avanzan sobre antiguos tejidos populares.
La revitalización urbana ha impulsado una fuerte valorización del suelo y procesos de especulación inmobiliaria. Mientras Brasil enfrenta un déficit habitacional estimado en más de 6 millones de viviendas (Fundação João Pinheiro), miles de unidades nuevas se concentran en segmentos de mercado inaccesibles para la población de bajos ingresos. Región Portuaria, Río de Janeiro, Brasil.