Confirman llegada de Fenómeno de El Niño para este invierno con intensas lluvias: Así serían sus efectos en Chile
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronosticó que el actual Fenómeno de La Niña en el Pacífico ecuatorial dará paso a condiciones ENSO-neutrales durante abril, para luego evolucionar hacia el Fenómeno El Niño entre junio y agosto con un 62% de probabilidad, persistiendo al menos hasta finales de 2026.
De acuerdo con el boletín oficial emitido el 12 de marzo, la transición se fundamenta en la “gran cantidad de calor acumulado en la subsuperficie oceánica” y en el “debilitamiento previsto de los vientos alisios de baja altura”.
Fenómeno de El Niño vuelve recargado
La Niña se mantuvo durante febrero de 2026, aunque con menor intensidad, y las condiciones neutrales tendrían un 55% de probabilidad de extenderse hasta mayo-julio.
El organismo estadounidense, responsable de alertas climáticas globales, señaló que las previsiones de los modelos son “relativamente menos precisas” en esta época del año, pero las crecientes probabilidades de El Niño están respaldadas por los indicadores oceánicos y atmosféricos.
Recordar que la NOAA es la agencia científica estadounidense especialmente dedicada al análisis e interpretación del clima, la atmósfera y los océanos y se encarga, entre otras misiones, de emitir las alertas de huracanes, tormentas y otros fenómenos ambientales de efectos problemáticos sobre el entorno socioeconómico.
Los efectos en Chile
Para Chile, este Fenómeno de El Niño podría intensificar las lluvias en el centro y sur del país y generar sequías en el norte, replicando patrones observados en eventos históricos como el de 2015-2016.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la fuerza del fenómeno limita las proyecciones más precisas, por lo que expertos recomiendan a las autoridades, al sector agrícola y a la gestión de recursos hídricos mantenerse alerta y preparar medidas preventivas.
¿Qué es el Fenómeno de El Niño?
Se bautizó así al evento climático caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial.
De acuerdo a la Dirección Meteorológica de Chile, en nuestro país este fenómeno suele asociarse a mayores precipitaciones en la zona centro y centro-sur durante otoño e invierno, además de temperaturas mínimas ligeramente más altas, lo que puede traducirse en inviernos menos fríos.