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Exposición a asbesto y virus hanta: Llaman a resguardar salud de voluntarios en reconstrucción post incendios en Penco

Ratones de cola larga que transmiten el virus hanta se pueden desplazar a centros poblados tras incendios, mientras que viviendas construidas antes de 2001 podrían contener asbesto que desprende fibras que se alojan en los pulmones generando enfermedades como cáncer y asbestosis. Llaman a crear un protocolo de acción post incendios.
Por María del Mar Parra 9 de febrero de 2026 - 00:00

Esta semana, un joven que trabajaba voluntariamente en la reconstrucción de zonas de Penco tras los incendios forestales, falleció por virus hanta. Todavía se está estudiando cuándo ocurrió el contagio y desde la Seremi de Salud regional llamaron a la calma, declarando que no hay relación entre los incendios y el aumento en contagios del virus.

Sin embargo, médicos y servicios de salud de distintas regiones han levantado la alerta durante los últimos años tras episodios de mega incendios, ya que los ratones de cola larga que transmiten el virus podrían desplazarse hacia zonas urbanas ahuyentados por el fuego, aumentando el riesgo de contagio.

Para evitar el contagio recomiendan a todos los voluntarios no acercarse a zonas con mucha maleza, usar guantes y mascarilla al desmalezar o cualquier otra labor, ventilar espacios cerrados durante 30 minutos antes de ingresar y tapar el agua almacenada para evitar que el ratón la contamine.

Cerrar huecos y aperturas para evitar el ingreso de ratones a los hogares, mantener basura y comida con cierres herméticos y buscar atención médica inmediata mencionando el riesgo de exposición al virus si se sienten síntomas como dolor muscular, dificultad para respirar o fiebre son algunas de las recomendaciones.

Asbesto

Otro riesgo de salud es la exposición a escombros con presencia de asbesto. Las fibras que larga este material al romperse o someterse al calor y manipularse pueden ser inhaladas y se alojan en los pulmones provocando inflamación, cicatrices y enfermedades crónicas graves como cáncer de pulmón y asbestosis. Las fibras pueden mantenerse en suspensión por largos períodos, causando enfermedades que se presentan hasta décadas después de la exposición.

El asbesto fue ampliamente utilizado en construcción de viviendas en el país hasta 2001 cuando se prohibió, por lo que las viviendas construidas antes de esta fecha, como es el caso de algunas de las afectadas en Penco, tienen alta probabilidad de contener este material.

Desde el Ministerio de Vivienda declaran que se ha avanzado en la administración actual creando un Plan Nacional de Asbesto que permite el retiro seguro y recambio del material, “sin mecanismos de postulación ni exigencia de ahorro por parte de las familias, porque se entiende que la exposición al asbesto es una herencia constructiva que afecta principalmente a la vivienda social y a sectores históricamente vulnerados”.

Pero para Carolina Contreras, la arquitecta que impulsó el plan nacional de asbesto en el ministerio, “se vuelve urgente avanzar hacia un protocolo intersectorial post incendios que articule a los sectores de salud, vivienda, trabajo y medio ambiente, incorporando la identificación temprana de asbesto, su gestión segura y su financiamiento como parte estructural de los procesos de reconstrucción”.

Contreras explica que la reconstrucción debe incorporar protocolos estrictos de identificación de materiales peligrosos, delimitación de áreas contaminadas, uso obligatorio de elementos de protección personal certificados y procedimientos de retiro húmedo y encapsulado del asbesto, conforme a la normativa sanitaria vigente.

Además se debe informar y capacitar a las comunidades afectadas ya que suelen ser las mismas familias las que inician procesos de limpieza y reconstrucción sin conocer los riesgos asociados, lo que resulta en la manipulación riesgosa del asbesto, su traslado informal o su disposición inadecuada en vertederos comunes.

Contreras también recuerda que las cubiertas metálicas de materiales como zinc, aunque no conllevan el riesgo cancerígeno, pueden emanar componentes tóxicos y residuos cortantes que presentan un riesgo para la salud y bienestar de las personas en labores de reconstrucción.

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