Empresa que dañó flor única en El Tabo deberá restaurarla, tras acuerdo con vecinos que demandaron por daño ambiental
En el litoral central, entre los balnearios de El Tabo y Las Cruces existe uno de los pocos espacios despejados de la costa, con más de 270 hectáreas de dunas que alojan una flor que no existe en ningún otro lugar del mundo: la hierba del Tabo.
Este lugar ha estado en disputa entre vecinos que lograron protegerlo bajo la figura de Santuario de la Naturaleza, y distintas presiones productivas o inmobiliarias sobre las dunas. Una de ellas, es una faena de extracción ilegal de áridos dentro de un fundo propiedad de la empresa Establecimientos de Turismo Aquelarre, e integrado al santuario. La faena fue sancionada por la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) en 2020.
Las organizaciones locales presentaron contra esta empresa una demanda por daño ambiental, que se acaba de resolver en el Segundo Tribunal Ambiental a través de una conciliación entre ambas partes. Las organizaciones locales reclamaban que, durante la extracción de áridos, se dañó la delicada flora terrestre que vive en las dunas, incluyendo la hierba del Tabo y otras especies.
Además, se detectó la afectación a tres de los sitios arqueológicos que existen en la zona, con conchales, restos de cerámicas y piedras “tacita” de las culturas Bato, Llolleo y Aconcagua que habitaron el litoral central hace 3 mil años.
La empresa cerrará y protegerá dos de los sitios, creando un sendero interpretativo en el tercer espacio afectado, para mostrar tanto el valor arqueológico del lugar como la vegetación protegida. Además, deberán tomar acciones para restaurar el suelo dañado para que sea posible luego repoblarlo con la hierba del Tabo y las otras especies de flora terrestre afectada.
El privado deberá ejecutar estas medidas dentro de cinco años y enviar reportes tres veces por año al tribunal ambiental, incluyendo imágenes georreferenciadas, para comprobar el avance en las medidas de restauración del ecosistema.