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Manuel Adorni, un personaje (...) cuya principal credencial era ser despiadado en sus posteos y polémicas, una notable coincidencia con la trayectoria y lugar que ocupa Mara Sedini en el Ejecutivo chileno.
Hace más de un mes que el Adornigate concentra casi en exclusiva la agenda mediática y de redes, mientras la aparición casi a diario de nuevos detalles aborta todos los intentos del gobierno por modificar la discusión pública.
El miércoles pasado, en cumplimiento del art. 101 de la Constitución, Adorni debió presentar su informe de gestión ante la Cámara de Diputados. Para evitar que el hecho se transformara en una suerte de linchamiento político a su alfil, Milei copó el recinto acompañado de todos sus ministros y, cual barrabrava entorpeció a los gritos el trabajo de los legisladores y sus preguntas. Una escena patética con escasos antecedentes en la democracia trasandina.
La obstinación de Milei por no dar su brazo a torcer y deshacerse de un personaje tan perjudicial para su gestión es otro capítulo abierto en el debate periodístico. El politólogo Andrés Malamud, una voz respetadísima en tierras rioplatenses, desarrolla tres hipótesis sobre este punto: la primera es que el funcionario en cuestión es un “pararrayos” utilizado para concentrar la atención pública en él y evitar las críticas por las políticas económicas. En lenguaje futbolero alguien que se lleva la marca; la segunda es que Adorni es un “fusible” (en rigor, la función esperable de un Jefe de Gabinete) y que Milei planea sacárselo de encima cuando acumule demasiados problemas; y la tercera apunta a la curiosa mecánica de poder entre el mandatario y su hermana Karina, por la cual el “no la echa a ella y no echa a los (amigos) de ella” en una “dependencia profunda”, una simbiosis que es “difícil de evaluar por los politólogos”.
Hay en ronda una cuarta hipótesis, de la que Malamud toma distancia señalando que “es más complicada”, y es que Adorni es “un testaferro”, una variante que la periodista y diputada Marcela Pagano, ex integrante de La Libertad Avanza plantea sin eufemismos. “Adorni es el cajero de Milei y Karina”, disparó esta semana en el primetime.
Javier Milei reeelección Argentina
Javier Milei quiere seguir siendo presidente de la Argentina - Agencia Uno
Milei copó el recinto acompañado de todos sus ministros y, cual barrabrava entorpeció a los gritos el trabajo de los legisladores y sus preguntas. Una escena patética con escasos antecedentes en la democracia trasandina.
En el discurso popular en charlas y redes sociales circula otra versión: que la abrupta fortuna está vinculada a algún vuelto de otro escándalo: la criptoestafa $LIBRA. La justicia dará su veredicto.
El hecho viene generando tal impacto que varios de los periodistas más fieles al libertario empiezan a oler y sangre y cambian bruscamente de vereda, sumándose a la ola de críticas contra el cuestionado funcionario.
Los roces dentro de las propias filas libertarias empiezan también a sonar fuerte y la ex ministra de Seguridad y senadora libertaria Patricia Bullrich —una de las más poderosas aliadas de Milei— exigió a Adorni “aclarar las cosas cuanto antes”. Es que la presión mediática y ciudadana empieza a ser insostenible. Adorni sigue imperturbable.
Ayer sábado los principales diarios y portales sumaron un nuevo capítulo cuando trascendió que la Justicia detectó movimientos de dinero digital del Jefe de Gabinete a través de criptomonedas, operaciones que deberían haber sido informados en la declaración jurada patrimonial presentada ante la Oficina Anticorrupción, pero no figuran en el documento al igual que dos viviendas.
Consenso en el rechazo al gobierno
Lo concreto es que el escándalo viene horadando la imagen pública del Gobierno hasta niveles no vistos hasta ahora. Los esfuerzos del Ejecutivo por desactivar la polémica desatada parecen no dar los resultados esperados.
La consultora AD HOC elaboró un mapa de los puntos de inflexión del escándalo y los hechos que desataron los momentos más altos de menciones negativas: las primeras denuncias y la desafortunada defensa del funcionario que dijo que se “deslomaba” trabajando; el descubrimiento de una casa a nombre de su esposa en un lujoso country; la fallida conferencia de prensa en la que humilló a periodistas; las ollas populares y clases al aire libre frente al departamento a su nombre descubierto en el coqueto barrio de de Caballito, el informe de gestión en el Congreso; etc.
La consultora ADHOC registra los picos de menciones negativas sobre Adorni en redes sociales y subraya las declaraciones y/o evento que dispararon esas menciones.
Paralelamente, una encuesta del Instituto Demoscópico Zubán Córdoba, registró que el 71,2% de los argentinos quiere un cambio de Gobierno, una cifra muy relevante “no porque hayan cambiado de forma dramática respecto del mes anterior, sino porque se consolida una tendencia" en la desaprobación de la gestión ultraderechista, señala el informe
Según la encuesta difundida este martes, la desaprobación de la ciudadanía hacia la administración de Javier Milei llegó en mayo al 64,5%, con “apenas 34,3% de aprobación”.
“Con 64,5% de desaprobación y apenas 34,3% de aprobación, la gestión se estabiliza en niveles que, en perspectiva histórica, configuran una administración con problemas políticos serios a mitad de mandato“, remarca el informe.
Los guarismos reafirman, según la consultora, una fractura que el gobierno no logra cerrar: casi el 70% de las mujeres reprueba la gestión libertaria, casi 10 puntos por encima del rechazo masculino“, un dato que no es coyuntural ni corresponde a un ruido estadístico, sino que constituye “una señal estructural que cualquier estrategia electoral libertaria debe procesar, porque sin recuperar terreno en ese segmento será difícil mover el techo de 2027”.
Imagen internacional de Argentina
Estos datos fueron registrados por la prensa internacional esta semana. En el Financial Times la la periodista Ciara Nugent se refirió al desplome en la imagen presidencial, principalmente por las denuncias por corrupción y la situación económica, en una editorial que tituló "La Argentina de Javier Milei, sacudida por los escándalos y la desaceleración económica".
El prestigioso tabloide describe el escenario de creciente desgaste político y económico para el gobierno de Javier Milei, así como sus escándalos, tensiones internas y la mencionada caída en la confianza pública.
Paralelamente, el semanario británico con accionistas vinculados a las mayores fortunas europeas, The Economist, presentó también un texto en el si bien destaca que el libertario “ganó las elecciones legislativas de medio término (en octubre) evidenciando un respaldo ciudadano a su agenda radical de reducción de gastos estatales, lo que le permitió la aprobación de numerosas reformas en el Congreso”, también advierte sobre el humor ciudadano por los crientes “escándalos de corrupción y una economía en dificultades”.
La nota menciona como uno de los mayores escándalos de la gestión el caso $LIBRA y el rol que cumplió el presidente en esa maniobra que “causó pérdidas de unos 250 millones de dólares a muchos inversores”.
Ese insulto para todos los trabajadores y jubilados que vienen viendo cómo se derrumba diariamente su poder de compra llamó la atención del medio, que lo relacionó puntualmente con la posterior caída en la imagen pública del líder libertario.
Obsesión por las redes y los insultos
Una nueva ola de insultos proferidos por el mandatario a los periodistas en los últimos días (“basura inmunda”, “ensobrados”, “mandriles”, “delincuentes”, chorros”) trajo a la memoria un informe realizado en enero de este año por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) que analizó más de 113.000 publicaciones realizadas por Milei en X (antes Twitter) entre el 10 de diciembre de 2023 y septiembre de 2025, concluyó que 1 de cada 7 posteos del promedio de 400 que produce diariamente, contiene expresiones despectivas, estigmatizantes, de animalización, repulsivas o sexualizadas.
En el estudio titulado “El insulto como estrategia”, FOPEA advierte sobre el impacto de esta práctica en el debate público.
Desde que asumió el cargo Milei el organismo identificó 16.800 mensajes insultantes hacia varios sectores ciudadanos (empleados públicos, artistas, periodistas, etc.) un comportamiento señalado como parte central de su comunicación política.
La última vez que le preguntaron a Milei por la posible salida de Adorni fue categórico
—NI en pedo renuncia— dijo, pero el desgaste crece.