Producir hortalizas y frutales de mejor calidad: En Valle de Lluta recurren a biotecnología para regenerar suelos áridos
El Valle de Lluta posee las condiciones de extrema aridez características del Desierto de Atacama, allí se está llevando a cabo un proyecto pionero que podría convertir la agricultura del norte de Chile. Esto, porque la empresa Terragénesis, liderada por su CEO Carlos Meza, implementa una innovadora iniciativa que utiliza biotecnología y microbiota local para regenerar suelos degradados y salinos.
El proyecto, que ha sido financiado por el programa Innova Región de Corfo, tiene lugar en la planta de compostaje Don Salomón, perteneciente a la agricultora Liliana Trigo.
La iniciativa pretende solucionar un problema crítico del territorio: la dependencia de compost traído desde el sur del país, que no se adapta a las condiciones extremas del desierto, o el uso de guano fresco que introduce patógenos y barreras sanitarias complejas.
Tecnología de microbioma nativo
La esencia de esta idea yace en el uso de microorganismos presentes en el desierto. Terragénesis ha logrado identificar y potenciar esta microbiota para aplicarla al compost agrícola, potenciando la degradación de residuos orgánicos bajo principios de economía circular. Además, esta técnica mejora drásticamente la estructura del suelo y la retención hídrica, un factor crítico en Arica y Parinacota.
"El objetivo es potenciar la expresión genética de los cultivos a través de la regeneración biológica", explica Carlos Meza. Al restaurar la vida bajo la superficie, se reduce la necesidad de agroquímicos, permitiendo que las hortalizas y frutales del valle alcancen una calidad superior de forma sostenible.
Trabajo colaborativo
Recientemente, representantes de Terragénesis se reunieron con la decana de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Tarapacá, Pilar Mazuela, y el investigador Camilo Riveros, junto al equipo de Nexo Circular, que actúa como puente estratégico en el territorio.
Esta colaboración fortalece el respaldo institucional del proyecto, que también cuenta con el apoyo del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Comité Productivo Regional.
Impactos del proyecto
La iniciativa provoca cinco impactos clave en Arica y Parinacota: regeneración de suelos mediante microbiomas nativos para revertir la salinidad; implementación de economía circular real transformando residuos locales en la planta Don Salomón; eficiencia hídrica gracias a la mejora en la materia orgánica del suelo que permite mayor retención de agua; desarrollo de soluciones tecnológicas creadas específicamente para el desierto, superando las barreras del compostaje tradicional; y validación institucional respaldada por Corfo, el SAG y el Comité Productivo Regional.
De este modo, el proyecto da cuenta que la biotecnología aplicada a la agricultura regenerativa puede ofrecer respuestas concretas a los desafíos ambientales del norte de Chile, promoviendo la sostenibilidad, la rentabilidad y la resiliencia en el sector agropecuario del Desierto de Atacama.