
Chile patenta microorganismos que extraen cobalto de relaves mineros y busca convertirse en segundo productor mundial del metal
Investigadores del Centro de Biotecnología de Sistemas (CBS) de la Universidad Andrés Bello y del Departamento de Geología de la Universidad de Chile tomaron muestras de microorganismos que habitan naturalmente en relaves mineros de la región de Atacama, estos fueron aislados y tratados en laboratorio debido a su gran potencial para recuperar metales valiosos, como cobalto, níquel y cobre a partir de residuos de la industria minera.
Solo hace unos días ingresaron una solicitud al INAPI para patentar en Chile y otros 157 países esta asociación de microbios, además del método ideado para que estos rescaten metales mediante un proceso de biolixiviación.
Menores riesgos
Brian Townley, académico del Departamento de Geología de la Universidad de Chile y director alterno del proyecto Cobalto Verde, sostuvo que “el proceso tiene la doble ventaja de rescatar desde residuos de la minería del cobre metales valiosos como cobalto en forma de sal, hierro, níquel y cobre y, al mismo tiempo, elimina un importante riesgo ambiental que es la pirita, mineral que tiene el potencial de generar drenajes ácidos de mina que contaminan aguas y suelo y desestabilizan los tranques de relave, con el riesgo de derrames que pueden ser desastrosos”.
Además, el investigador añade que “si el relave final queda libre de sulfuros y de metales pesados, eventualmente puede ser utilizado como un material de construcción o un árido, en un proceso de economía circular que nos acerca a la meta de una minería cero residuos”.

Impacto positivo
En conversación con El Desconcierto, Pilar Parada, directora del CBS y líder del proyecto Fondef Cobalto Verde, se refirió a diversos aspectos de esta iniciativa, su impacto en la ciencia de nuestro país y las proyecciones a futuro.
— ¿Cómo lograron dar con estos microorganismos? ¿Fue una casualidad haberlos hallado en muestras de relaves mineros o estaban buscando algo así?
No fue una casualidad. Nosotros fuimos a buscar relaves mineros porque teníamos la experiencia anterior de BioSigma, importante empresa de biotecnología para la minería en el mundo, donde desarrollamos tecnologías para biolixiviar cobre, que básicamente es parecido a lo que estamos haciendo ahora, pero en vez de obtener cobalto obteníamos cobre.
En ese momento nos demoramos alrededor de cinco años en encontrar un consorcio adecuado, probamos distintos orígenes, fuimos a las termas, los volcanes, a varios lugares, y llegamos a la conclusión de que la mejor forma de obtener los microorganismos más adecuados es en el mismo lugar de donde provienen los minerales a tratar.
Entonces, identificamos una mina donde podíamos obtener estos relaves mineros que contenían cobalto, y de ahí tomamos varias muestras. De 14 muestras logramos crecimiento de microorganismos, porque sacamos muchas más, pero logramos crecimiento de microorganismos en 14 muestras. Finalmente, hicimos un mix de distintos orígenes y llegamos al consorcio adecuado que es el que llamamos Kobold, y que fue protegido mediante una patente internacional.
— ¿Qué significa para la ciencia chilena el hecho de que están patentando esta asociación de microbios y también el método para la recuperación de metales?
El poder patentar esto es tener los derechos de propiedad sobre una idea, sobre un método para extraer cobalto desde un tipo mineral que después se puede exportar a otros lugares. Por supuesto que sirve para Chile y nosotros lo desarrollamos para aplicarlo en relaves, en Chile hay más de 795, de los cuales uno podría estudiar si es que hay posibilidad de extraer cobalto.
Pero la gracia o el valor para el conocimiento y la ciencia chilena, es que esto es un conocimiento que también se puede exportar a otros países que tengan el mismo tipo de mineral.

— ¿Cuáles son las proyecciones, considerando que el cobalto es crucial para la proliferación de la electromovilidad en el mundo?
La perspectiva de esto es bien interesante porque lo que nosotros hemos visto es que esto podría situar a Chile como el segundo productor a nivel mundial de cobalto, detrás de la República Democrática del Congo, que ellos producen casi el 70% de todo el cobalto que se utiliza en el mundo, pero lo hacen de una manera bastante reñida, con prácticas laborales inseguras. Por ejemplo, utilizan niños y no utilizan elementos de protección personal.
Entonces, algo que para nosotros, como un país minero de larga experiencia en la materia, por supuesto que cumplimos con todas esas normas, entonces podría ser un cobalto mucho más sostenible y en línea no solo con el medio ambiente, sino también con las prácticas laborales.
— ¿Cuál es el estado del proyecto Fondef Cobalto Verde?, ¿cuentan con algún periodo de término o existe una renovación para seguir esta investigación?
Este proyecto lo empezamos en noviembre del 2023 y debería terminar en noviembre del 2027, porque tiene cuatro años de duración, es un proyecto de tecnologías avanzadas de la ANID, que es uno de los proyectos más grandes, más largos y con mayor financiamiento que tiene la Agencia, así que consideramos que somos unos privilegiados de habernos ganado este subsidio.
Sin embargo, nosotros comenzamos en un grado de madurez tecnológica TRL 3. Si uno considera que en el 1 está la idea y en el 9 está saliendo al mercado, cuando postulamos este proyecto teníamos un TRL 3 y el compromiso con la ANID es llegar a un TRL 5, que ya en el segundo año lo vamos a alcanzar. Incluso, pensamos llegar a un TRL 6, pero todavía nos van a faltar tres etapas más para poder comercializar esta tecnología.
De hecho, ya postulamos a otro proyecto de financiamiento estatal, pero también estamos trabajando con la minera privada Pucobre, que también nos está poniendo financiamiento para que esto se pueda acelerar y ojalá sacarlo rápidamente.
Nosotros creemos que vamos a terminar en el año 4, no con un TRL 5 como habíamos comprometido con la ANID, sino que idealmente con un TRL 6, un grado de madurez para comercializar, pero todavía van a hacer falta pruebas en terrenos que son mucho más caras. Ahí es donde tratamos de obtener financiamiento público, para vincularlo con financiamiento privado que nos permitirá terminar esta tecnología en un desarrollo que sea apropiable para las compañías mineras, porque hasta que no esté completamente probado, las empresas mineras no lo ponen en operación.