La madrugada del 18 de junio de 1991, la ciudad de Antofagasta fue testigo de una de las tragedias más grandes que se recuerden en el norte y en todo el país: Una inusual lluvia causó un devastador aluvión.
Durante la tarde del 17 de junio, el viento y la lluvia comenzó a caer con mucha fuerza sobre toda Antofagasta, una ciudad que no está acostumbrada a estos efectos de la naturaleza y las consecuencias lo confirmaron.
Cerca de las 06:00 horas del 18 de junio de 1991 y con más de 40 milímetros en pocas horas, la poca impermeabilidad de los suelos impidió la captación de agua, activándose quebradas que arrastraron todo a su paso.
Fueron cerca de seis los aluviones que se dejaron sentir en Antofagasta, dejando como saldo 91 víctimas fatales y 19 desaparecidos de los cuales nunca se supo su paradero.
En recuerdo de todos ellos es que el Cuerpo de Bomberos de esa ciudad hizo sonar sus sirenas a las 12:30 horas.