La Universidad de Chile oficializó los hallazgos de un estudio de su Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE), efectuado en colaboración con Núcleo Milenio, que analizó a parejas de mellizos mixtos para entender su rendimiento en el SIMCE y en la actual prueba de admisión a la educación superior.
Específicamente, ¿hasta qué punto las pruebas competitivas de altas consecuencias, como los exámenes de ingreso a las universidades, incrementan las brechas de género en rendimiento educacional? fue lo que indagó el trabajo a cargo de investigadores de ambas entidades sobre movilidad intergeneracional que analizó cómo estas pruebas afectan el desempeño de hombres y mujeres.
Apelando a datos de parejas de hombres y mujeres mellizos para comparar sus resultados en la prueba SIMCE de 2° medio, test no competitivo, y en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), que es competitiva y tiene altas consecuencias, pese a que las dos miden los conocimientos del currículo escolar de los y las estudiantes.
Se trata de un enfoque que permitió comparar a estudiantes que provienen de un mismo hogar y poseen igual edad, pero son de géneros distintos.
Hombres mejor en matemáticas
Consultadas por el tema, las responsables de la investigación comentan a El Desconcierto cuáles fueron los principales hallazgos del estudio.
"Al analizar los resultados de parejas mellizas de hombres y mujeres en la prueba SIMCE de 2° medio, test no competitivo, y en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), prueba de altas consecuencias, se encontró que en matemáticas los hombres obtienen mejores puntajes SIMCE que las mujeres", comenta Catalina Canals, investigadora del CIAE, al tiempo que detalla que "esta brecha crece en la PSU".
Y agrega que, en el caso de "lenguaje, mientras las mujeres superan a sus pares hombres en la prueba SIMCE, en la PSU la brecha se revierte favoreciendo a los hombres. Además, en las estudiantes de mayor rendimiento en matemáticas el efecto negativo de las pruebas competitivas creció".
"Esto muestra que las mujeres tienen menor rendimiento en pruebas de altas consecuencias como la de admisión a la universidad, debido posiblemente a estereotipos de género", recalca.
Cultura explica brechas
Y ante la consulta alusiva a la causa de estas brechas constatadas en la investigación, Canals comenta que "la cultura es central para explicar las brechas de género. Estudios previos han mostrado que, debido a los estereotipos de género, y al rol que se les asigna a las mujeres en muchas sociedades, estas tienden a estar menos dispuestas a competir y a correr riesgos que los hombres, además su desempeño se ve perjudicado en contextos donde hay restricciones de tiempo".
Por su parte Alejandra Mizala, prorrectora de la entidad académica y quien también estuvo a cargo de este trabajo, agrega que, "de hecho, en el caso de matemáticas, las pruebas competitivas afectan de forma negativa, especialmente a las mujeres de mayor rendimiento, porque estas tienen una autoconfianza más baja que hombres con similares características y rendimiento. Esto probablemente se deba al estereotipo social de que las matemáticas son un campo masculino".
Impresionante para ser mujer
"Es decir, es más probable que las alumnas que se desempeñan de manera sobresaliente en matemáticas estén más expuestas al estereotipo social, por ejemplo, al recibir comentarios como ‘tu desempeño es impresionante para ser mujer’. Esto puede socavar la confianza de las mujeres en sí mismas, hacerlas sentir fuera de lugar y disminuir sus expectativas de éxito en dicho campo", asegura luego.
¿Cómo se debiera abordar este tema para poder disminuir las brechas de género? Para Mizala, "en las pruebas competitivas" estas deberían ser consideradas tanto a nivel de la sala de clases, como en las políticas educacionales".
"A nivel de establecimientos educacionales, se pueden usar materiales educativos que eviten los estereotipos de género, priorizar la realización de varias evaluaciones de baja ponderación por sobre exámenes de alto impacto, y considerar intervenciones que enseñen a sus estudiantes a manejar el estrés y la ansiedad asociados a competir. En cuanto a políticas educacionales, se pueden (implementar) políticas de ingreso a la educación superior que consideren tales disparidades", comenta.
Políticas para avanzar
Consultada si existe real conciencia estatal y social de este fenómeno y si en Chile se trabaja para enfrentar esta problemática, la autoridad académica detalla que "ya hay algunas buenas políticas que permiten avanzar en este sentido".
Y ejemplifica con "la existencia de dos oportunidades en el año para rendir la PAES (Prueba de Acceso a la Educación Superior)", que "permite disminuir el estrés asociado a la alta competencia y el impacto que tiene dar la prueba solo una vez al año".
"Asimismo el Ministerio de Educación, al licitar los textos escolares, tiene muy presente que estos no contengan sesgos de ninguna especie, como, genero, raza, etc.", complementa.
Finalmente, detalla que "otra política son las cuotas de género en el ingreso a carreras universitarias que están feminizadas o masculinizadas".